1.1.- Raíces Canarias I. PRÓLOGO.

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Domingo Ruiz Guzmán.
Copyright – Caracas, 1998

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 PRÓLOGO

En el inconmensurable ámbito de los estudios lingüísticos, la reflexión etimológica constituye uno de los temas más complejos y que ofrece al estudioso los más engorrosos problemas. Por otra parte, la etimología se erige en la autoridad  que legitima el saber de las lenguas. Responder a la pregunta sobre el origen de los vocablos y expresiones resulta una de las empresas más productivas en el conocimiento de una lengua: postula y reafirma la procedencia de las unidades, allana el terreno de las clasificaciones lingüísticas, reconstruye la historia de la lengua y nos remonta a los momentos más remotos en donde la lengua funda la historia de un pueblo.

Ahora bien, si la reflexión sobre el origen de la lengua va unida al estudio de los nombres de lugar estamos, entonces, pisando el terreno de la más auténtica materia de la lingüística, que no es otra que posibilitar o producir explicaciones sobre la realidad de la lengua en su implicación con el universo que  esas explicaciones denominan, nombran, fundan y representan.

Etimología y toponimia unidas están privilegiando una aproximación histórica al conocimiento de la lengua, un acercamiento desde el tiempo marcado en los espacios que la vida de los pueblos ha fijado, a su vez,  como historia. Especialidad del tiempo lingüístico e historicidad grabada en los lugares es lo que puede ofrecer la interpenetración de estas, aparentemente, divergentes visiones del fenómeno del lenguaje circunscrito a un pueblo en particular.

El libro de Domingo Ruiz Guzmán tiene como mérito más destacado el plantear el estudio de la lengua en una doble posibilidad: aquélla que resulta de los acercamientos etimológicos y toponímicos. Efectivamente, Raíces Canarias. Aproximación al origen etimológico de algunos topónimos y de otros nombres Canarios, que con gran acierto publica el Banco Canarias de Venezuela, es un recorrido por algunos casos y algunas problemáticas, no siempre transitadas, en cuanto al conocimiento de los topónimos y de otros recursos de nominación (antropónimos, entre otros) que, por otra parte, emparentan las historias de las Islas Canarias en su proyección americana. Nombres de Canarias, nombres de América, nombres de Venezuela que se juntan para explicar una historia común o una historia que se toca para explicar el desarrollo de los pueblos y la vida de sus habitantes.

 

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Es así como en el libro de Ruiz Guzmán aparecen tratadas algunas de las historias de esos nombres: Icod (lugar de nacimiento del autor), Teide, Tenerife, Guanche, Gomera,  Garoé, Garachico, Orotava, Taoro y algunos más. Asimismo, el autor dedica espacio a etnónimos como guanche y a antropónimos.

Los nombres de algunas poblaciones de Venezuela también son vistos por el autor en su aspecto etimológico. Se sugieren, en ocasiones, hipótesis que otros estudios no avalan, pero que aquí el entusiasmo configura como posible en el imprecisable campo de la etimología popular. Es el caso de topónimos venezolanos que el autor emparenta, siguiendo una semejanza de forma y no en una fundamentación fonética refrendada por la evolución de las voces, con palabras de origen guanche: Guárico (“estado de Venezuela” y “Región de Alajeró, La Gomera”), Guayana (“Región al Sur de Venezuela” y “Monte en Valle Gran Rey, La Gomera”), Guaire (“Río en Venezuela” y “Barranco encima de Pino de Oro, Santa Cruz”).

La sección dedicada a Venezuela reafirma alguna de las hipótesis del autor en donde la etimología es resuelta como coincidencia y, en cambio, no se busca proponer una fundamentación de base indígena para muchas de las voces presentadas, como ha sido una costumbre en la tradición bibliográfica de estos estudios en Venezuela.

Creemos, sin embargo, que el esfuerzo de desentrañar el enigma de las lenguas siempre es loable. Saludamos el trabajo de Ruiz Guzmán como una demostración de la amplitud y aprovechamiento que el mundo científico en materia del lenguaje hace de las aproximaciones  no convencionales que, también, representan visiones de la materia desde las periferias no siempre desestimables. La presente obra es buena muestra de ello.

 

Francisco Javier Pérez.
Instituto de Investigaciones Históricas.
Universidad Católica Andrés Bello.