1.19.- Raíces Canarias I: GAROÉ.

Libro Raíces Canarias I.
Autor: Prof. Domingo Ruiz Guzmán.
Etimólogo y Poeta.
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GAROE

    El célebre <<Arbor mirabilis garoe>>, según Viera, o <<El Arbol Santo>>, según Urtusáustegui, Vid. Bethencourt, pág. 288, era el árbol del Hierro que manaba agua, y la fuente de donde se surtían los nativos. Su nombre debe tener origen  ibero, pues en vasco GARO = “rocío e la mañana”, en tanto que E es el artículo “el, la”, usado como sufijo, equivalente a A, como de Esku = mano, se dice Eskue y Eskua =”la mano”. O sea que Garoé significaría: “El rocío de la mañana”.

   Este significado vasco coincide con la descripción del P. Fr. Juan de Abreu Galindo, quien tuvo  la curiosidad de visitarlo personalmente, según dice Viera, pág. 141 del Tomo I: <<El lugar y término donde está este árbol se llama Tigulahe y es una cañada que va por un  valle arriba desde la mar a dar a un frontón de  risco, donde está nacido el árbol santo, que dicen llamarse en su lengua <<Garoé>>, el cual por tantos años se ha conservado sano, entero y fresco, cuyas hojas destilan tanta y tan continua agua que da de beber a la isla toda; habiendo proveído la Naturaleza esta milagrosa fuente a la sequedad y necesidad de la misma tierra…>>.

   Creo que Tigulahe es palabra compuesta de Tigu + lahe, donde Tigu debe ser  Tigo, en que la “o” degeneró en “u”, como en Benahoare (nombre guache de la isla  de La Palma) se originó Benahuare. Tigo está compuesto  a su vez de T eufónica, común en semita, (como Al-Ar, devino en Al-t-Ar) + Igo, que en vasco significa subir. Este elemento Tigo lo encontramos en Mayantigo = Pedazo de cielo,  según Viera, pág. 132, y en Postigo, que es la portezuela que va en otra  mayor, que suele deslizarse hacia arriba, y se usa como ventanilla. En ambos casos encontramos la  idea de elevación. El elemento Lahe debe ser Laja= piedra plana, derivada del  griego Laas. O sea que, Tigulahe significaría: “Piedra plana elevada”, idea que coincide con “Frontón de Risco”, como dice Abreu.

                                                                                               Pág. 107