1.33.- Raíces Canarias I: ORIGEN DE COLÓN.

Libro: Raíces Canarias I.
Autor: Prof. Domingo Ruiz Guzmán.
Etimólogo y Poeta.
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 ORIGEN DE COLÓN

   Siempre se ha hablado de que Colón debió ser judío. Yo comparto esa tesis, y voy a aportar mi granito de arena para apoyarla.

   He leído que en su testamento Colón declaró y pidió a sus descendientes: <<En Génova nací, de Génova salí; edificad vuestra casa en Génova>>.

   Colón usó en muchas ocasiones un lenguaje críptico, como por ejemplo en lo relativo a los datos que poseía para tener la seguridad de poder llegar a las tierras del Gran Can, o sea Catay, y a Xipango, navegando hacia occidente; la célebre anécdota del huevo; su misma firma, etc. A propósito, acude a mi memoria el cuento del Indiano, que regresó a Canarias con su pesada caja de cedro, tan usada entonces para llevar calado a América, y regresar con los ahorros obtenidos durante sus largos y azarosos años de dura lucha y nostálgica ausencia. Al desembarcar, sus parientes, al ayudarle a transportar el equipaje, y notar la gran pesadez de la caja, le preguntaban: padre, (tío, abuelo): ¿qué hay dentro de esta caja, que pesa tanto?, y él sólo les contestaba: ¡Callaos, hijos, callaos!  Y así todos fueron desde ese momento muy solícitos y generosos con el pariente rico, esperando con ansiedad el momento en que habrían de heredar la cuantiosa fortuna, seguramente consistente en abundantes joyas, doblones y morocotas.  De tiempo en tiempo, como el viejo se conservaba duro y fuerte, le repetían la consabida pregunta, y él les repetía: ¡callaos, hijos, callaos!  Y así pasaron los años, hasta que por fin un día falleció el Indiano. Cuando abrieron con gran interés y expectativa el baúl, vieron con gran sorpresa y frustración, pero a la vez avergonzados de su propio materialismo, y orgullosos de la astucia de su pariente, que no les había mentido, que sólo usó el ingenio para burlar su codicia, y así poder contar con su protección, ayuda y cariño; la caja estaba llena de “callados”, pues no siempre el emigrante logra enriquecerse tras abandonar su tierra, lleno de esperanzas e ilusiones, que en la mayoría  de los casos se convierten en penurias, desarraigo y añoranza, pues, como bien dice el refrán Canario:  “Extranjero en tierra ajena, por bien que le vaya, pena”.

   Yo creo que Colón usó también su gran ingenio para disimular su origen judío, pues es obvio pensar que de haberlo declarado, nunca hubiera conseguido el indispensable apoyo para su magna obra. Con un juego fonético, se valió de Génova para referirse en Jehová. De esa manera, permaneció fiel a su fe judía, y no engañó

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a los lectores de su testamento. O sea que creo que él lo que quiso decir fue: “En Jehová nací, de Jehová salí, edificad vuestra casa en Jehová”. De esa forma quedó bien con su conciencia, o sea con su fe, y con sus intereses. Apoya mi hipótesis el hecho de que  Colón nos habla de la “casa” en su Diario de Abordo, en sus notas del día 26/12/1492, cuando escribe a los Reyes Católicos que espera encontrar oro suficiente a su regreso al Fuerte de Navidad en La Española, para <<ir a conquistar la “casa” santa>>.

      Según nota al pie de la pág. 172 de la obra “Diario de Abordo” del Instituto Gallach: <<Para unos, la Casa Santa es Jerusalén o Ciudad Santa, dentro de un sincero mesianismo de cruzada muy en boga en la corte de los Reyes Católicos (A. Milhou. Colón y su mentalidad mesiánica, Valladolid, 1983). Otros enfocan estas alusiones en un sentido literal: la Casa Santa se refiere al Templo de  Jerusalén, eterna obsesión judía, y en este caso de Colón debido a su herencia judaica (J. Gil. Colón y la Casa Santa. Historiografía y Bibliografía Americanistas. Sevilla, 1977. Vol. XXI)>>.

   Colón siempre decía que  era “extranjero”, pero, nunca que era “extranjero genovés”, como era la costumbre entonces. Por otra parte, como marino luchó contra los genoveses, no hablaba italiano, ni el dialecto genovés, sino alguna que otra palabra, como en latín. Sólo hablaba Castellano, aunque con errores, según nos indica la referida obra “Diario de Abordo”.

   Este intercambio de letras en Génova y Jehová, es similar al que encontramos  en Tenerife, donde “Tauque” se convirtió en “Tanque”, pueblo cerca de Icod, por error de semejanza fonética.

COLÓN Y CANARIAS

   Colón está históricamente unido a Canarias. Él ligó a Canarias a la inmortal gesta suya y de España, al Descubrimiento de América, al zarpar de La Gomera hacia su gran aventura, pues,  Canarias fue la escala clave y determinante para el feliz logro de su empeño. Aquí cabe preguntarnos: ¿Fue la Providencia la que  indujo a Colón a desviarse hacia el Sur (Canarias), antes de adentrarse en los Mares Océanos, alargando con ello, aparentemente contra la lógica, la travesía,  en vez de hacerlo directamente desde Palos, o primaron razones sentimentales, como, la de encontrarse con Doña Beatriz, o que Colón tuviera datos concretos sobre la ruta y las nuevas tierras?

   Al respecto, en el libro Diario de Abordo, pág. 38/39, se citan dos autores: Juan Manzano y Manzano, que en su obra “Colón y su secreto” nos revive la leyenda del piloto anónimo que habría entregado a Colón los datos de esas tierras a donde una tempestad le habría desviado (hacia 1477-78), y Juan Pérez de Tudela Bueso, quien en su obra: “Mirabilis in Altis” habla de un encuentro de Colón con unas Amazonas Amerindias hacia 1482-83. De no haber hecho ese desvío, Colón no hubiera llegado a América, según opinan los entendidos, pues es precisamente desde esas latitudes que soplan los vientos y corrientes marinas favorables hacia occidente, contrariamente a lo que sucede por el norte, en que  los vientos soplan en sentido contrario, o sea de oeste a este, razón por la cual Colón hizo su regreso

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por el norte. Fue como un presagio de buena suerte, el hecho de que el Volcán Teide recibiera al Gran Almirante y a sus marinos, con una erupción, llena de  estruendos y llamaradas, como salvas y luminarias de la victoria, que les anunciaba próxima, con su estela, como rumbo a seguir, que se perdía allá lejos en el Suroeste del Mar Océano. Es muy interesante mencionar el preámbulo de las capitulaciones de Santa Fe firmada por los Reyes Católicos y don Cristóbal Colón el 17 de Abril de 1492, citado en la pág. 50 de la obra Diario de Abordo, ya mencionada: << Las cosas suplicadas e que Vuestras Altezas dan e otorgan a don Christobal de Colon en alguna satisfacción de lo que HA DESCUBIERTO en los Mares Océanos y del viaje que agora, con el ayuda de Dios ha de fazer por ellas en servicio de Vuestras Altezas, son las que siguen>>. Se resalta, que se habla de “lo que HA DESCUBIERTO”, con lo que se reconoce implícitamente que Colón  ya había descubierto el secreto de esas tierras hacia donde se proponía llegar. A este respecto, es muy significativo que la primera tierra descubierta por Colón, en la madrugada del 12 de Octubrre de 1492, fue la isleta de los Lucayos, que en lengua  de los  indígenas se llamaba Guanahani, que Colón bautizó como San Salvador, y que hoy pertenece al Archipiélago de Las Bahamas, con el nombre de Watlings Island. Es muy significativo porque, según cita Bethencourt en la pág. 426, existe o existió una región en la Montaña Grande, costa de Güímar, llamada Guanajani. ¿Será  pura coincidencia, o tendrá relación con la emigración de los guanches hacia América, alrededor del siglo VIII A.D., de que nos hablan algunos historiadores?

   Es oportuno referirnos al origen del nombre de la Isla de Margarita en Venezuela, el cual fue dado por Colón, al descubrirla en su tercer viaje (1498). Creo que se debió a su producción de perlas. En griego clásico, perla se dice Margariton, y su plural es Margarita, por lo que etimológicamente, Margarita significaría “Las Perlas”, o La Isla de Las Perlas”.

   Con este nombre de “Las Perlas” lo menciona Alonso de Ojeda. En la pág. 6 del Nº 1 y 2 de la ya mencionada Revista Eidos se lee: <<Alonso de Ojeda, con  motivo del pleito que sostuviera con Diego Colón, heredero del Descubridor del Nuevo Mundo,  declaró ante el Fiscal de Su Majestad en Santo Domingo (7 de  Diciembre de 1512): “… y en toda esa tierra firme doscientas leguas antes de Paria y desde Paria hasta las perlas, y desde las perlas  hasta Coquivacoa…”>>.  Nótese que Ojeda usó “las perlas” para referirse a “Margarita” y que es su significado en  griego, como acabamos de proponer en nuestra hipótesis.

   En conexión con este triángulo Colón / Canarias / América, vamos a narrar una leyenda que nos cuenta Bethencourt.

   Había en Hermigua, en la isla de La Gomera, una muchacha de nombre  Mencías, la cual era pretendida por dos jóvenes. Ella gustaba de ambos, pero se las ingeniaba para ir posponiendo su escogencia definitiva de uno de ellos, por temor a que el rechazado  tomara represalias contra el feliz elegido. Así transcurrían los meses, hasta que un día se presentaron los dos ante el padre de Mencías de nombre Tibilfaro ( o Ibo Alfaro), a pedirle la mano de su hija. El padre, con sabiduría salomónica, a sabiendas del riesgo que su decisión conllevaba, les dijo que sólo  lo haría, el día que uno de ellos dejara de ser pretendiente. Esta reunión tendría

 

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lugar el miércoles, 5 de septiembre de 1492, víspera de la partida de las tres  carabelas de Colón de San Sebastián, aún ancladas en dicho puerto, noticia que era conocida por todo el pueblo gomero. Atraídos por esa aventura, convinieron los dos aspirantes al amor de Mencías, unirse a la expedición, y luego,  el que regresara primero, sería el elegido. En ese entendimiento, se dirigieron al puerto, a campo traviesa, por las estrechas veredas, el uno tras el otro, pero he aquí que al llegar a la cumbre del monte Tajaqué, el traidor que iba detrás, rompiendo vilmente el pacto mutuamente aceptado, atacó con su lanza alevosamente por la espalda a  su rival, causándole una muerte instantánea. Con la misma lanza abrió una fosa poco profunda, donde enterró al difunto, alejándose de inmediato del lugar, sigilosamente, procurando de no ser visto solo, y con la misma precaución se coló furtivamente en la tripulación, partiendo con ellos hacia las tierras de Xipango y Catay, a través del Poniente.

   Tiempo más tarde, regresó a la Gomera, contando maravillas de las nuevas tierras descubiertas, y de su odisea. De su rival dijo que había decidido quedarse por allá. Desde el puerto se dirigió pronto a Hermigua, a solicitar nuevamente la  mano de Mencías a su padre, pues ya no había rival.

   La curiosidad, o quizás la desconfianza de que su oponente no estuviera realmente muerto, le indujo a dirigirse a Tajaqué. Como las lluvias habían socavado la tumba, la osamenta estaba al descubierto, destacándose en primer plano la calavera. Lleno de ira, la atravesó con la lanza, pero al agitar ésta, tratando de deshacerse de la calavera se acercaba cada vez más a su cuerpo. Por ello, decidió apoyarla  en el gajo de un árbol cercano, halando por el regatón de la lanza con tanta violencia, en parte por la furia y en parte por el miedo que le ocasionaba la  presencia de la osamenta que se lo clavó en su propio pecho, muriendo él también  a consecuencia de la herida, no sin antes tener tiempo de contar esta historia a quienes luego levantarían  una cruz en el sitio, con el dístico:

<<Aquí está la cruz, amigo / donde el muerto mató al vivo>>

 

Epílogo

Para concluir estos pensamientos sobre la permanente vinculación de Canarias y América, citaremos unos versos de nuestra autoría:

 

<<Un viejo guanche dicen afirmaba,
que mientras su rebaño apacentaba,
vio de la mar surgir San Borondón,
y era América que espléndida se erguía
para invitar desde la lejanía
a Hespérides al abrazo de Unión.>>

 

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