2.15.- VENEZUELA Y ZULIA

 Autor: Etimólogo Prof. Domingo Ruiz Guzmán.

Libro: Raíces Canarias, Volumen II

(Derechos reservados)

 

VENEZUELA
Y   ZULIA

Evolución Fonética.
Veneguera – Venezuela – Zulia.

 

El primer nombre dado a Venezuela fue “Veneçivela”,  según la “Suma de Geografía” del Bachiller Martín Fernández de Enciso,  compañero de la Expedición de Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, entre los años 1499 y 1500.  Dicha obra fue terminada de escribir en España el 5 de Septiembre de 1518 e impresa al año siguiente en las prensas hispalenses de Jacobo Cromberger. Es importante observar que el nombre Veneçivela se pronunciaba también para entonces como  Veneçiuela, pues la V labiodental  (UVE) tenía ambos sonidos (U y V), como en latín se decía Vocare y Uocare = llamar.

 

Fernández de Enciso escribió: <<Desde el cabo de Sant Román al cabo de Coquivacoa hay tres isleos en triángulo. Entre estos dos ca-

 

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bos se hace un golfo de mar en figura cuadrada; y al cabo de Coquibacoa entra desde este golfo pequeño en la tierra cuatro leguas; y al cabo del,  acerca de la tierra está una  peña grande que es llana encima della. Y encima della está un lugar de casas de indios que se llama Veneçivela…>> Estos tres isleos (pequeñas islas próximas a otra mayor) en triángulo se ve que son las islas Toro,  Pescadores y Toas,  que están próximas (al sureste) de la gran isla de San Carlos, y quedan frente al pequeño golfo situado al N.O. de la Bahía del Tablazo, delimitado  por San Rafael, Pto. Maza y San Carlos,  a una distancia aproximada de 4  leguas de la Laguna de Sinamaica,  que creemos debe corresponder a Veneçívela.

Recordemos que Colón atravesó el Atlántico,  en su primer viaje, desde el Puerto de San Sebastián de la Isla Canaria de La Gomera, y ya,  en ese primer viaje, participó al menos un guanche, según cuenta la tradición. Los viajes sucesivos hacia América, también partían de Canarias, pues el Viento Leste, Alisio o del Comercio, al igual que las corrientes marinas, que impulsaban las velas y los cascos de las naves, se movían de Este a Oeste. El hecho de que  en las listas que se  conservan  del personal de a bordo casi no figuran nombres guanches se debe a que  ellos en su gran mayoría perdieron sus nombres indígenas,  y tomaron los cristianos, con que fueron bautizados.  Sólo se conservan uno que otro apellido guanche, como:  Guanche, Bencomo, Pacheco,  Capote, Chacón,  Chinea,  Alfaro,  Vera,  Tabera,  (Tavera), Egaña,  Argaña,  Baute (deformación de Daute), Tacoronte,  Machuca,  Topete,  etc. Así tenemos que el mencey Añaterve de Güímar pasó a llamarse Juan de Candelaria; Atxoña,  rey de Abona, se llamó luego Gaspar Hernández; Pelinor, mencey de Adeje, se llamó Diego Delgado;  Romen, rey de Daute, luego, Diego Ibaute Gonzalo; Pelicar, mencey de  Icode, pasó a llamarse Blas Martín, etc.

 

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La prueba más palpable del aporte del Pueblo Canario al poblamiento de América, es que el 70 por ciento de los próceres de su independencia, eran hijos o descendientes de  canarios, que llegaron,  desde un principio, como  por goteo ininterrumpido.

 

Los Canarios o Guanches  participaron en las embarcaciones al Descubrimiento, Conquista y Colonización de América, desde el primer viaje de Colón, como llevamos dicho.  Su influencia en América ha sido constante desde  entonces,  en su sangre, costumbres,  idiosincrasia,  actividad y lenguaje, y,  puesto que gran parte de ellos no hablaban bien castellano sino guanche, en los primeros tiempos de ese proceso,  pues Canarias fue terminada de conquistar en 1496, dejaron en Venezuela y en el resto del Nuevo Mundo, su  huella Guanche en el llamado “Español Atlántico”, o “Castellano Koiné” (Castellano Común), que es el mismo que se habla en Canarias. Así tenemos, a parte del “Seseo” (C y Z pronunciadas como S), y la no  diferenciación en la pronunciación de la V/B y J/G, de todos conocida,  un modismo típico, y que, por tan común en el “Español Atlántico”,  surge espontáneamente como natural, a todo nivel cultural, el cual he denominado “Leleo”, que consiste en que para designar el complemento indirecto, o sea el Dativo del pronombre personal de tercera persona, sin distingo de género, , ni  número,  se usa LE, tanto para LE, como para LA/LES/LAS, como en:  el Maestro LE dijo (al Alumno, a la Alumna,  a los/las Alumnos/as. Creo que sería ya hora de que esas dos formas coexistan como correctas en la Gramática y en el Diccionario de la Academia de la Lengua, pues el Léxico, la Prosodia y la Ortografía (con sus variantes), y la Sintaxis de los idiomas,  los impone la mayoría parlante, cuando ésta incluye a escritores y otra gente considerada culta,  como es el caso del  “Leleo” que nos ocupa.

 

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Los Canarios dejaron igualmente la huella de su lenguaje en topónimos venezolanos como Güiria , Araya, Chiribiche, Los Taques,  Guárico,  Chiquinquirá (la  pequeña Quinquirá, como en Tenerife), Güigüe (Güigüi en Gran Canaria), Chirimena, playa en el Edo. Miranda (Chirimina, playa en El Hierro), etc. Me referiré muy especialmente al topónimo “Venegara”, valle cerca, al norte de La Grita, en el Estado Táchira (Mapa Nº 1), que es el mismo que

 

“Veneguera”

nombre guanche de un barranco y valle en la isla de Gran Canaria (Mapas Nº 2A/2B).  Su significado es: “Los Hijos del Valle”. El cronista, seguramente por desconocimiento de su composición etimológica, escribió V en vez de B.  Yo sostengo que Veneguera (Beneguera) proviene Venezuela. Es de observar que en íbero al igual que en bereber y las demás lenguas semitas,  así como en griego,  las vocales e/a se intercambiaban,  como tenemos en Teide/Teida, volcán de Tenerife, en Ouad/Oued, y en Atena/Atene. Ello explica el intercambio e/a en Veneguera/Venegara. Quezada y Chávez lo menciona como El Valle de Beneguera.

 

Veneguera (Beneguera) consta de dos raíces:

 

Bene(i)= Hijos (plural) de Ben/Bin,  nombre semítico) + Guera = el Valle (nombre compuesto de Gher/Ghir = Valle, Río, Laguna, Golfo) + A/E, artículo íbero= El/La.

 

El primer elemento, Vene, permaneció invariable, en tanto que Guera, sufrió varias transformaciones. Antes de analizar separada y detalladamente dichas transformaciones, haremos una sinopsis de todas ellas para una rápida y fácil comprensión, de cómo Guera se transformó primero en Vela/Uela y çiguera, y luego, çíguera, en çivela/çiuela.

 

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Para ello nos referiremos al Mapa Nº 6, donde aparecen: Guer, del Puerto de  Palos de Moguer, en la bahía, cuyo  nombre castellano era y es Huelva (Huel), y que en árabe se le llamaba Welba (se pronuncia Velva,  cuya raíz es Vel).  Esas tres raíces para llamar al puerto y su Bahía: Guer/Uel/Vel,  que son sinónimos,  pues envuelven la misma idea, eran entendidas y usadas indistintamente por los habitantes de la zona, pues en él coexistían para ese momento los idiomas árabe y castellano. Al respecto es bueno recordar que el último reducto árabe en España fue  Granada, que pasó a poder de los Reyes Católicos el 2 de Enero de 1492,  en tanto que Colón zarpó de dicho puerto de Palos de Moguer, tan sólo siete meses después, el viernes 3 de Agosto del mismo año,  a las 8 horas de la mañana.

Por esta razón, Guera (de Veneguera) fue convertida por los marinos en Vela (de Venevela) y en Uela (de Veneuela) con idea de La Laguna. Pero dichos expedicionarios se encontraron con una Laguna Pequeña, La Laguna de Sinamaica,  como veremos más adelante. Este concepto lo encontramos reflejado en Chiguergue, en la jurisdicción de Guía (Tenerife), donde Chiguer significa “Pequeña Laguna”,  compuesto de Chi= pequeña + Guer= Laguna. Lo mismo hicieron para convertir Vela y Uela (La Laguna), en çivela/çiuela (La Pequeña Laguna). Por eso es que sostenemos que Veneguera de Gran Canaria se convirtió en Veneçivela/Veneçiuela, que devino, por repetición en VENEZUELA.

 

Es oportuno describir someramente a Veneguera, que es el nombre de un valle, un barranco y una pequeña bahía de Gran Canaria,  enclavada en el municipio Mogán, que es igualmente una pequeña bahía. Las viviendas de Veneguera han sido construidas tradicionalmente en las riberas de los brazos de la desembocadura del barranco, especie de caños o canales que se

 

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inundan periódicamente, cada cierto tiempo,  con las lluvias de las tempestades acompañadas a veces de maremotos. Modernamente esos brazos del barranco han sido cuidadosamente transformados en vistosos canales, convertidos en  calles, con puentes entre sus riberas,  en las cuales se enclavan  pintorescas casitas con bellos geranios que cuelgan de sus pensiles, que les ha hecho evocar  a Venecia, por cuya razón actualmente llaman a Veneguera “La  Pequeña Venecia”. ¿Será ello debido a la pura casualidad, o a que el impulso de un recuerdo atávico, que subyace en la memoria de su gente, desde aquellos lejanos tiempos de sus antepasados emigrantes, ha revivido ese nombre traído de regreso al punto de partida, que ha permanecido latente en su ser? No quisiéramos hablar de la posibilidad de que la idea la hayan llevado ellos mismos  en la ida, y que es sólo ahora que brota a la luz. Todo es posible en el campo de la hipótesis. Sería  algo semejante a lo sucedido con el nombre guanche de la misma isla de Gran Canaria, llamada Tamarán por los indígenas, donde  Tamar= Palma en Semita, y An= Tierra (raíz genérica de origen chino), y que luego de la  conquista por España pasó a llamarse Las Palmas, nombre con el que los canarios de las demás islas no sólo nombramos a su ciudad capital, sino también a la isla entera, como un recuerdo atávico, de su nombre guanche.

 

Concluida la sinopsis, analizaremos ahora en detalle, las transformaciones antedichas:

 

1ª Transformación:

Guera/Guela

como del Conde Berenguer (de su misma raíz Guer) de Barcelona, tenemos a su hija Doña Berenguela. También encontramos esa misma transformación en el golfo de Benguela, en Angola.

 

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2ª Tranformación

 

Guera/Güera/Güela

Frente a Canarias, en la frontera entre el Sáhara Occidental y Mauritania, existe Güera, con la misma acepción semántica. En Venezuela tenemos también  el río Güere en el Estado Anzoátegui (Mapa Nº 3), que es la misma Güera, con el intercambio a/e, según llevamos dicho.

Razonando, tenemos que si Guera se transformó en  Güera, Guela debió también convertirse en Güela, y así llegamos a

 

Venegüela (Benegüela)

3ª Transformación

 

Güela/Uela

Existe la tendencia en bereber y en árabe a suprimir  la G de Gua/Güe, como de  Guad (del río Guadalquivir) tenemos  Ouad/Oued, (léase Uad/Ued)= río en bereber y en árabe.

Esta forma Uela la hallamos en el inglés Well (Uel)= Cavidad, y en su compuesto Dwel (Duel)= habitar y Dwelling = habitación, en el alemán Wella/Welle (Vela/Vele)= Onda, Ola, y en el castellano Duela y Viuela (que creo debe ser Biuela) = dos Duelas.  Encontramos esa misma forma Uela, con idea de Cavidad, en el nombre marino Vela = concavidad ocasionada por el empuje del viento sobre el lienzo.  Vela (Uela) es, en latín, sinónimo de Erisimum,  compuesto de Eri, del verbo griego Erio (arrastrar las naves) + Simum, nombre egipcio del viento, que en castellano se llama Simún o Siroco, procediendo este último  del árabe Xoruc (Sudeste). Esta raíz ER de ERISIMUM,  ERI y ERIO (sinóninos de VELA, con idea de Hueco o  Concavidad), es la misma raíz AR/ER de GAR (tartesio), GHER (semita), BER (íbero), ERA (íbero-vasco), y ERE, JEIRA Y XERAX (íbero-guanche), con la misma acepción semítica. Vid. pág 63.

 

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En latín, los sonidos V/U se intercambiaban, según llevamos  dicho, como tenemos vocare/uocare= llamar, al igual que sucede con los sonidos Vel/Uel de los idiomas: inglés Wel (Uel), y alemán: Wella (Vela/Uela) y Welle (Vele/Uele)= Onda. O sea que Vela latina se pronunciaba también Uela,  y no se refiere a la  tela, lienzo o cortina, sino en realidad al hundimiento o concavidad que, por efecto de  la presión del viento, se origina en la tela.

 

En Parihuela hallamos dos raíces: Pari, que sería del mismo Bahre= Camilla, y Wella (Uela)= Onda (concavidad), en alemán.

 

Esta raíz Uela es la misma que encontramos en  Huella, Hollar, Hoyo, Hoya y Olla.

 

También encontramos   en árabe la forma Wel de Welba (actual Huelva), que es la misma Gar (del árabe Traf-al-Gar) de origen tartesio,  y de Algar o Alger (actual Argel), que envuelve el significado de Bahía. Wel en árabe y bereber es sinónimo de Gher/Ghir, que también significa laguna, y es  el mismo Vel de Vela. Es bueno señalar que Huelva (Welba) fue la bahía desde donde zarparon las primeras naves al descubrimiento del Nuevo Mundo, por lo que su raíz Wel (Uel), y Guer de Palos de Moguer, con el mismo significado de bahía o laguna, eran muy familiares a sus marinos, por lo que  intercambiaban ambos nombres. Ver Mapas 2A/2B  y  6, así como 4B para Aguere= La Laguna, en Tenerife.

 

Así hemos llegado a

 

Veneuela (Beneuela)/Venevela (Benevela)

equivalente a Veneguera (Beneguera), en Gran Canaria, con significado de “Los Hijos de La Laguna”. Decía Fernández de Enciso que habían llegado a <<un lugar de casas de indios que se llama “Veneçivela”>>, que Américo Vespucio describió como <<”Pequeña Laguna”>>.

 

4ª Transformación

 

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Veneçivela (Beneçivela)/Veneçiuela (Beneçiuela)

Venevela/Veneuela significa “Los Hijos de la Laguna”, pero Américo Vespucio dijo que  habían llegado a una Pequeña  Laguna. El concepto pequeño se expresaba en ibero-guanche (como hoy en ibero-vasco), con la partícula Tsi/Chi/Zi, como tenemos en Chirre (pequeño) y en Pichirre, en guanche.  Esta raíz Chi la encontramos en Chiribiche,  nombre compuesto del íbero Chirri (pequeño) + el inglés Beach, Playa, o sea, “Pequeña Playa”.  También la hallamos en el chino Xi de Xipang (Japón= Pequeño País), compuesto del prefijo Xi= Pequeño + Pang = País. Por tanto, para significar “Pequeña Laguna”, había que anteponer el prefijo çi = pequeña, a Vela/Uela = Laguna, dando   çivela/çiuela, como “La Pequeña Laguna”. Y, al anteponerle la raíz Vene (Bene), de Veneguera, resultó:

 

Veneçivela (Beneçivela)/Veneçiuela (Beneçiuela) = “Los Hijos de la Pequeña Laguna”,

que  yo sostengo debe ser la Laguna de Sinamaica (Mapa Nº 1), por lo dicho por el Bachiller Martín Fernández de Enciso: <<… y al Cabo de Coquibacoa entra desde este golfo pequeño en la tierra cuatro leguas, y al cabo del, acerca de la tierra, está una peña grande,  que es llana encima della,  y encima della está un lugar de casas de indios que se llama Veneçívela…>>. Observamos que la Laguna de Sinamaica, donde hoy existen los palafitos,  está situada en la costa occidental el Golfo de Maracaibo o de Venezuela, al sur del Cabo Coquivacoa. Es muy importante lo dicho por el Dr. Pedro Krisólogo. Miembro de la Academia  Venezolana de la Lengua, recientemente  fallecido, de que los Paraujanos de la etnia de ese lugar de los palafitos de la Laguna de Sinamaica, son los únicos de Venezuela en usar actualmente el término “Venesibola”, aunque con una acepción semántica distinta, de “mujer alegre”, término que nos recuerda a Veneçivela.

 

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Es evidente que existe una gran coincidencia fonética, aunque no semántica,  después de más de cinco siglos, pero hay un detalle que  puede contribuir a despejar esta incógnita. Se trata de que en Los Silos del norte de la isla de Tenerife existe la playa de Sibora,  (Mapas 4A/4B), que, según análisis hecho en la expedición del egipcio Setaspes, es de origen griego, con significado de “Playa del Viento del Norte”, donde Si=Agua, y Bora procede del griego Boreas= Viento del Norte, y de otro detalle, que muy cerca, en la  ciudad de Icod, existe un lugar llamado Alsola (Mapas 4A/4B), nombre compuesto del artículo semita  Al + Sola,  que es la misma Sora de Isora (Mapas 4A/4B),  pueblo del Oeste de Tenerife, y así como la Sora de Basora, en Irak, con significado de Viento. Es de señalar que entre Sibora y Alsola está situado Garachico (Mapas 4A/4B),  que fue, una vez conquistada Tenerife por España, el Puerto principal de Canarias para el tráfico con el Nuevo Mundo,  hasta su hundimiento, por la erupción del volcán Teide, en 1706. También indicaremos que desde los primeros tiempos del descubrimiento,  conquista y colonización, la gran mayoría de  los emigrantes a las nuevas tierras, que eran Canarios, procedían de Tenerife,   a los cuales les eran muy familiares los nombres Alsola y Sibora, playa esta última situada en Los Silos, como llevamos dicho, que queda en el centro de una gran bahía, a la que el expedicionario egipcio Setaspes (siglo V a.C.) bautizó como Sylois, según yo propongo. Esta  Sibora debe ser la misma  Sibara que aparece en la inscripción del Julan de El Hierro, que  Bethencourt transcribe con el Nº XI: <<Temara da a Mama, el señor de Sibara, tres jóvenes

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ganados como tributo>>. Haré una breve digresión para referirme a algunas otras inscripciones, como la NºXLII, que menciona a <<Machi, rey de Tano>>.  Este mismo Tano aparece también en la inscripción  Nº LIV,  como <<Teino mata>> = Rey de Teino. Yo considero que  tanto Tano, como Teino  son Teno,  punta  y maciso montañoso al final de la bahía de Sibora.  Mencionaré también la inscripción Nº XLV: <<Irio mata Olaochita>> = Olaochita, rey del Hierro, la Nº XXI: <<Goma beka>> = El jefe de Goma, que  considero se refiere a La  Gomera, y la Nº. XIX: <<Temara dema Masai al ema>>=El Tributo de Temara reconoce la soberanía de Masa. Este Temara, que  también acabamos de mencionar en la inscripción Nº XI, creo debe ser el epónimo de Tamara o Tamarán (Las Palmas, o Gran Canaria).

 

Retornando a nuestro tema,  es de observar que en guanche, como sucede con el íbero y el bereber, es muy común el intercambio R/L, intercambio que se remonta a Egipto/Grecia, pues los egipcios no tenían L, por lo que  los griegos tradujeron su R como L. Por ello debieron pronunciar “Sibola”, por Sybora, y  dar luego ese  nombre a çivela, convirtiendo Veneçivela en  Venesibola.

 

Es interesante que en el Mapa Nº 1 aparece  el nombre Sibaragua, que contiene la raíz  Sibara,  en la costa oriental del lago de Maracaibo. La raíz Gua= Agua.  También tenemos que en el Mapa de Alonso de Santa Cruz hecho en 1536, y publicado en 1951 por la Real Academia de la Historia, aparece al oeste del Golfo ”Buenezola”. Creemos que Bene de Benezuela fue interpretado desde el latín (en vez desde el semita) como Bueno, y Zola sería la misma Sola de Alsola.

 

                                                                                          Pág. 156

 


 

Es de señalar que el nombre original del cabo de Coquivacoa aparece actualmente (Mapa Nº 1) como Chichibacoa. Creemos que esa transformación fue por influencia  guanche, como tenemos en Chichiribiche y Chiquinquirá. Esta raíz Chichi la encontramos en el nombre guanche Chichimane de la Cuesta de La Florida, en el Valle de la Orotava, Tenerife. (Vid. Historia del Pueblo Guanche, pág. 419,  de Juan Bethencourt Alfonso).

Y ahora continuamos con la

5ª Transformación

 

Veneçiuela/Venezuela

De Veneçiuela, por supresión natural de la I, devino

VENEZUELA.
Es de añadir que en la  expedición también tomó parte el piloto florentino Américo Vespucio, por cuenta de Lorenzo de Médici (El Magnífico), a quien, a su regreso a Europa,  le escribió una carta, contándole que habían llegado a una  “Pequeña Laguna” con casas sobre el agua, construidas con gran artificio,  que le hacían recordar a Venezia. Él no habló nunca de la “Pequeña Venezia”.  Es lógico pensar que si Américo Vespucio, buen conocedor del italiano,  hubiera ideado el nombre ”Pequeña Venezia”, hubiese  usado una de estas formas: Veneziella (Veneziela), Venezietta (Venezieta),  Venezina o Piccola (Picola) Venezia, pues el sufijo UELA (de  Venezuela) para el diminutivo, no existe en italiano.
Por otra parte, como bien observara Monseñor Martí,  Obispo de la Diósesis de Caracas,  (1771-1784), las viviendas de los palafitos estaban construidas sobre el agua, y no en tierra firme, como en Venezia, que están en las riberas del canal, por lo que había una incongruencia al relacionar Venezuela con Venezia.
Esta incongruencia la encontramos igualmente repetida en el plano etimológico, pues Venezia es un topónimo compuesto de Vene + T eufónica

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+ IA, donde Vene es el latino Vena (en que se  ha producido el intercambio E/A) = conducto natural por donde circula la sangre en el cuerpo de los mamíferos, y el agua en las  entrañas de la tierra, como Venezia = Canal en la Tierra, o Tierra del Canal.

 

En el caso de Venevela/Veneuela, el elemento Vene (canal en Venezia)  debería corresponderse con Vela/Uela y su originaria Guera = Laguna,  pero hay una incongruencia entre los conceptos Canal y Laguna, pues son muy distintos.
Por otra parte, debemos aclarar que la raíz Vene de Venevela/Veneuela y de su originaria Veneguera,  que como hemos establecido debe  escribirse Bene,  y significa HIJOS, no debe ser  confundida con Vene de Venezia,  pues representan ideas totalmente diferentes.
Vene por Venezia es el mismo Vaina, donde la AI se ha diptongado en E,  resultando Vena.  Es la misma Vagina u órgano femenino, de donde procede  el nombre Venus/Veneris (de ahí Venéreo) y también Venum = Venta y Venalis (en latín) = Venal (que se vende), como vende la cortesana sus  favores venéreos.

Apoya nuestra tesis de la procedencia del nombre Venezuela, de Veneguera en Gran Canaria, el hecho de que existe en la costa oeste que bordea el límite entre el Golfo y el  Lago de Maracaibo, cerca de la Laguna de Sinamaica,  donde debió estar  Veneçivela/Veneçiuela, según nuestra tesis, existe, repetimos, El Moján (Mapa Nº 1), y que al norte de La Grita, en el Estado Táchira está el Valle de Venegara,  que se ve  claramente son trasplantes de Mogán y Veneguera (Mapas 2A/2B), topónimos de Gran Canaria, con la particularidad  de la proximidad de Veneçivela, el Moján y el Valle de  Venegara en Venezuela (Mapa Nº 1), y que el  Valle de Veneguera en Gran Canaria pertenece al municipio Mogán (Mapas 2A/2B).

 

                                                                                            Pág. 158

 


 

Es oportuno mencionar aquí que Juan de la Cosa elaboró en el Puerto de Santa María,  España,  en el año de 1500, su Planisferio, y en su mapa, que se lee por primera vez  “VENEZUELA”.

 Por otra parte, tenemos que en la Real Cédula del Rey Carlos III, del 9 de Septiembre de 1777, con la cual fue creada la Capitanía General de Benezuela, aparece este topónimo escrito con “B” (Pág. Nº 164), lo que apoya mi tesis de que  la raíz “Ven” de  Venezuela,  así como la de su originaria Veneguera,  debe ser etimológicamente “Ben”, raíz semítica,  como en efecto aparece escrita en Buenezola del Mapa de Alonso de Santa Cruz del año 1536, que acabamos de citar,  explicando la transformación Bene en Buene, y en algunos libros antiguos de Historia de Venezuela.

 Es oportuno añadir que llegó a mis manos copia de un mapa original,  que yo considero muy importante, del Cartógrafo Holandés Ortelius, (Mapa Nº 5A/5B), quien, hacia mediados del siglo XVI publicó el “Atlas  de los Países Meridionales”, que era el de mayor precisión para entonces,  pues se asesoró con todos los  famosos cartógrafos que pudo. Nadie más había emprendido esa tarea hasta entonces.  Y luego, con toda minuciosidad, Ortelius revisó sus mapas, actualizándolos con los últimos reportes de los descubridores. Durante casi veinte años, Ortelius publicó un Atlas revisado,  tras otro, coloreando a mano cada mapa.  El mapa “Typus Orbis Terrarum”,  del cual vengo hablando, fue fechado en 1587. En él, el territorio actual de Venezuela aparece con el nombre de “Caribana”, y el de la actual Colombia, como  ”Antiochia”. Al Sur del actual Lago de Maracaibo, que  formaba en el mapa una

 

                                                                                            Pág. 159

 


 

amplia bahía con el actual Golfo de Venezuela, aparece en la costa el nombre VENEZUL, escrito con “B”, detalle que apoya nuevamente mi tesis ya indicada.

 

ZULIA

Yo interpreto este nombre  “BENEZUL” como una contracción de  “Benezuela”. Este nombre  BENEZUL, compuesto de las raíces BENE +ZUL, debió originar el nombre ZULIA, compuesto de  ZUL + IA (Tierra).

Resumiendo,

Veneguera, caserío situado en el valle de su mismo nombre en la Isla de Gran Canaria, y Mogán, Municipio al cual pertenece, debieron dar nombre  a: Veneçivela/Veneçiuela, Venezuela,  y el Moján en el Estado Zulia, a Venegara en el Estado Táchira, y a Güere, en el  Estado Anzoátegui. Por otra parte, Sibora, playa en Los Silos conjuntamente con Alsola, lugar en lo alto de la playa de San Marcos de Icod,  ambos en Tenerife,  debieron originar el cambio de “çivela” (de Veneçivela) en “sibola” (del actual Venesibola).

Como posdata al tema sobre el origen del nombre de Venezuela, acabado  de tratar, quisiera referirme a lo dicho por el famoso historiador colombino José de Oviedo y Baños, nacido en Santa Fe de Bogotá (1671 – 1738), quien pasó gran parte de su vida en Caracas, y publicó en 1723 su “Historia de la Conquista y Población de Venezuela”,  que es considerada como una de las referencias más autorizadas sobre este asunto,  y que podría ser parte importante de la confusión  sobre el origen del nombre de Venezuela.

                                                                                         Pág. 160

 


 

<<Pág. 22  “…Al poniente de la ciudad de Coro, cuarenta leguas de ella formó la naturaleza  un hermoso golfo de agua dulce,  llamado comúnmente, laguna de Maracaibo,  por el nombre de un cacique que hallaron en ella los españoles que la descubrieron…”.

 

Pág. 23 “…Cuando los españoles descubrieron la primera vez esta laguna,  hallaron grandes poblaciones de indios formadas dentro del agua por todas las orillas;  y de aquí tomaron  motivo para llamarla  Venezuela,  por la similitud que tenía su planta con la ciudad de Venecia;  nombre que se extendió después a toda la provincia, aunque al presente sólo han quedado cuatro pueblos que mantienen la memoria de lo que dio fundamento a la causa de su origen,  y esos de tan corta vecindad,  que el de Moporo (que es el mayor de todos) me parece que tendría  treinta casas el año de seiscientos ochentayseis, que estuve en él…”>>

Esto es todo lo que dice el autor con relación a este tema,  seguramente basándose en la tradición, pues lo hizo más  de doscientos años después de su  descubrimiento,  y sin presentar argumento lingüístico alguno que apoye tal interpretación,  y refiriéndose sólo a la similitud de los palafitos con las viviendas de Venecia, sin observar la notable diferencia entre ambas: en Venezuela, dentro del agua, y en Venecia,  en las riberas de los canales, en tierra firme. Tampoco menciona el nombre “Veneçivela” señalado por el compañero de la expedición de Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, Bachiller Martín Fernández de Enciso,  en su obra “Suma de Geografía”.

                                                                                          Pág. 161

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(Siguirá en el capítulo: 2.16.-  Capitanía General de Benezuela)