1.8.- Libro Raíces Canarias I: FUENTES LINGÜÍSTICAS Y CULTURALES QUE NUTRIERON AL IDIOMA Y LA CULTURA GUANCHES. Autor: Prof. Domingo Ruiz Guzmán.

 

FUENTES LINGÜÍSTICAS Y CULTURALES QUE NUTRIERON AL IDIOMA Y LA CULTURA GUANCHES

      Otro aspecto que trataré, antes  de entrar en el análisis etimológico de los vocablos guanches, son las fuentes lingüísticas a que debemos recurrir, para encontrar las  raíces que nutrieron al idioma. Esas fuentes son principalmente: el vasco (de un  mismo origen ibero) y algunos dialectos bereberes (de un mismo origen Celta), que se han conservado casi puros, en algunos lugares apartados del Atlas. Por otra parte tenemos el griego y el latín, idiomas que también aportaron sus raíces al Guanche, aunque en menor medida, y por último el chino, el japonés, el sánscrito, el persa, el hebreo, el etrusco, el fenicio, el germano, el galo, el gaélico, el irlandés y el árabe, en escasas ocasiones.

 Quisiera referirme igualmente al pueblo egipcio, que, como ya hemos indicado, debió ejercer influencia sobre Canarias. Una prueba convincente de ello es la momificación de los cadáveres, común a ambos pueblos (Fig. 2 y 3). Los Guanches usaron otros recursos de que disponían, pero lo hicieron igualmente con gran  artificio. Más tarde encontraremos la misma costumbre en el pueblo inca, donde,  como dice Bethencourt (Vid. pág. 131), también momificaban los cadáveres, encerrándolos en panteones llamados “juaclos” y <<como aún llaman a dichas grutas en el Hierro>>.  Dice además que tanto los toltecas, como los incas adoraban al Sol, al igual que los guanches y egipcios. Menciona también en la pág.223, la gran similitud lingüística del aymara con el bereber en los pronombres personales de primera y segunda personas, que nos habla de algo más que pura coincidencia. Veamos: En berberisco Yo = nekki, en aymara es noca; tú = Kemmi, en aymara, cam o chema; nosotros = nekni, en aymara, nocamchi; vosotros = kunwi, en aymara camchi, donde vemos la gran semejanza.
Encontramos también el nombre “guaracha”, que el diccionario Espasa dice que es “canción popular mejicana”, y “guarache”, sandalia tosca de cuero; en Honduras, “guaracho”, sombrero estropeado, y en Bolivia, el apellido “guarachi”, nombres que se ven derivados del “guaracho” guanche, y nos inducen a pensar que pudieron ser introducidos de Canarias.
También tenemos el nombre “Chavín de Huantar”, de una población del Perú, que trataremos en este capítulo, cuya raíz “Chavín” la hallamos igualmente en el  nombre “Chavinda” de un municipio al este de Michoacán, Méjico. Este nombre  Chavín parece de origen guanche, con la ríz Chav, que encontramos en Cabera

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(Tabera, primer rey guanche mencionado en las inscripciones de El Hierro), y el  sufijo “in” usado para formar los apellidos que hallamos en el apellido canario “Machín”. Chavín podría ser el mismo apellido canario  Chaves/Chávez,  que encontramos tanto en Canarias, como en Hispanoamérica.
Dice además en la pág. 94: “En las inscripciones de las tumbas tebanas, del tiempo de Tutmosis III (elevado al trono en 1501 a.C., N.A.) y sucesores, aparece que al Egipto pagaban tributos la Nubia, los oasis libios, los chenus y utentius (también libios) con otros territorios del oeste, <<las islas del gran mar>>, <<los países que están  detrás del gran mar>>”, donde se ve que se hace mención  de “territorios del oeste” y de “las islas del gran mar”, refiriéndose muy probablemente al Atlántico y, entre otras, a las Islas Canarias, donde hallamos también, como acabamos de  anotar, la momificación de los cadáveres, por razones religiosas,  el hacer corretear el ganado  y los niños para soterrar las semillas de la siembra esparcidas sobre el terreno, y el matrimonio entre hermanos, como en el caso del rey Guanarteme e Ico, en Lanzarote. Es muy  significativo que  en la civilización Inca del Perú, encontremos igualmente la momificación,  por iguales razones religiosas (Fig. 4 y 5), así como el matrimonio entre hermanos, en la dinastía del Cuzco, iniciada con Manco Capac, como sucedió entre los faraones egipcios y la realeza de Lanzarote, como acabamos de señalar. Hay otra coincidencia entre estas tres civilizaciones (egipcia, canaria y peruana), así como azteca, y también la china (de donde posiblemente procedan las demás),  en la adoración al dios Sol. En la civilización china (Fig. 6) encontramos el disco “Pi, el Augusto Cielo Soberano de lo Alto”, de jade, principal divinidad en la antigua religión china. El cielo, regulador supremo del orden del Mundo fue objeto de una veneración generalizada, pero solo el emperador estaba autorizado a rendirle culto oficialmente. Es de notar que esa misma “grafía o carácter” del disco,  que en el chino moderno tiene por “fonema” “Pi”, originalmente se pronunció “Ri” con el significado de “Sol”, que luego encontramos en egipcio como “Ra”,  el dios Sol (en Latín, como “Rex”, y en Irlandés como “Ri”, en ambos casos con el significado de “Rey”),  representándolo generalmente con figura de hombre,  portando el disco solar sobre su cabeza. (Fig. 7). En guanche el Sol está presente  en Magec, así como en el detalle solar de Mazca, Buena Vista (Fig. 8) En azteca,  en la “Piedra Solar o  Calendario Azteca” (Fig. 9).  Se dice que los toltecas eran altos y de tez  aceitunada, similar a los guanches, y adoraban al Sol,  con sacerdotes (hombres y mujeres), e instituciones monásticas y vivían en cuevas, como ellos; en Venezuela, en el Petroglifo de la fertilidad, donde vemos  el sol  y la espiral (Fig. 10), y por último, el Inca, donde tenemos la leyenda de los cuatro hermanos, que, distinguidos con el apelativo de “Ayares” salieron un día de “las grutas” de Pakaritampu, acompañados de sus cuatro hermanas, siendo todos ellos del linaje de los “Intip-churín” (“hijos del Sol”), con la misión de fundar una ciudad en un lugar propicio.  Manco, quien como Capac o Soberano, marchaba al frente, portando en su mano el ídolo solar,  en forma de ave,  que nos recuerda al Quetzal azteca, y un bastón  real o cetro, que nos evoca la añepa de los menceyes, fundó dicha ciudad con el nombre de “el Cuzco”, y en primer lugar, su “templo del Sol o Inti-huasi”. En la Fig. 11 vemos una cabeza clava, que está empotrada en una pared de uno de esos templos dedicados al dios Sol, de nombre Chavín de Huántar.

 

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Dice Bethencourt en las págs. 132/133: “Respecto a los olmecas mejicanos o de su vecindad, observa el profesor Short  refiriéndose a la estatua de Chaac-Mol en Chichén Itza en el Yucatán: <<Está adornada con una cofia, brazaletes, ligas de plumas y sandalias similares a las halladas sobre las momias de los antiguos guanches de las Islas Canarias>>. Y el Dr. Le Plongeon añade: <<…las sandalias de los pies de la estatua de Chaac-Mol, descubierta en Chichén-Itza y de la estatua de una sacerdotiza encontrada en la isla de las Mujeres, con exactas representaciones de las descubiertas en los pies de los guanches: momias encontradas accidentalmente en las cuevas de Tenerife>>.
Es interesante observar que, según nos dice Bethencourt en la pág. 130, “Algunos historiadores mejicanos representan a los toltecas y olmecas llegando  en barcos a la costa mejicana desde la Florida, a donde arribaron  de una región lejana llamada Chico-moztoc o de <<Las siete grutas>>, que admirablemente representa a las islas Canarias en cuanto al número y a las peculiaridades de la formación de sus rocas… En 715 y 752 fundaron en el territorio de Méjico llamado Anahuac los reinos de Culhuacan y de Tollan…” Según los historiadores, hacia el 1062, los toltecas huyeron hacia el Sur, delante de sus enemigos los chichimecas, y fundaron el nuevo “imperio del Sol” en un país lejano. Este país parece ser “el Cuzco”, pues, según los cronistas, su fundación debió producirse hacia ese mismo año 1062. Nótese la coincidencia de “las grutas”, relacionada con el origen o procedencia de ambos pueblos, el tolteca y el inca.
Es de añadir que Manco Capac se unió a su hermana y compañera (Koya) Mama Huaco y que el nombre que daban los nativos al imperio Inca era “Tahuantinsuyo”, que significa “los cuatro cantones a la vez”. Suyo fue una voz usada para referirse a las cuatro regiones ubicadas en los cuatro puntos cardinales, tomando como punto de referencia al Cuzco, a saber: Antisuyo al Este, Cuntisuyo al Norte, Chinchan-suyo al Oeste, y Colla-suyo al Sur. Yo encuentro una semejanza fonética entre el nombre del llamado “Achimencey” y “Zebensui” (nieto bastardo del Mencey “Gran Tinerfe”, e hijo  de Aguajuco, quien era a su vez  hijo de Tinerfe con una “cucaja o segunda esposa”) con  “Las Siete Grutas” de los toltecas y olmecas,  y con el nombre “suyo” inca, que pienso pudo ser originalmente “sui”, habiendo sido agregada la “o” por los cronistas, para su castellanización. Zebensui parece  ser palabra compuesta de Seven <inglés>=siete + Sui (fonema chino) = gruta, o sea que Zebensui significaría “Siete Grutas”.
Entre el nombre de “Mama Huaco”, hermana y esposa de Manco-Capac, parece  haber una relación fonética con Guajuco ((la “a” de aguajuco es artículo), nombre  que se ve compuesto de Gua + juco. Este componente “juco” tiene gran semejanza con “Huaco”, y quizás se refieran a la relación familiar inusual de ambos casos.
Encontramos  otra  coincidencia entre los pueblos griego, guanche, azteca e  inca, en la espiral característica guanche, la cual la hallamos en una grabación en piedra, en Micenas, antigua ciudad griega, que  se supone fundada por Perseo, la cual fue destruida en el 463 a.C., por los argivos (Fig. 12). Luego la tenemos en un  grabado en la roca, en la isla de la Palma (Fig. 13), en la grabación en una caja de piedra de la cultura Azteca, en Méjico, (Fig. 14), también en el medallón vikingo (Fig. 15), en la vasija de Betijoque (Fig. 16) y en el petroglifo de la fertilidad,en

 

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Venezuela (Fig. 10), y por último en l grabación en piedra, en la frente de la “cabeza clava” del templo de Chavín de Huantar, inca (Fig. 11).
Otra coincidencia entre las culturas egipcia, guanche y azteca, la encontramos en las pirámides. Los tres pueblos manejaban el tallado de la piedra con gran artificio. Así lo vemos en la Fig. 17, en las pirámides de Gizeh, Egipto, en la pirámide de Chacona, en Güímar, Tenerife (Fig. 18) (todavía en vías de confirmación de su antigüedad), y en la pirámide azteca de Uxmal, en Méjico (Fig. 19).
Otra coincidencia que vamos a mencionar entre la cultura guanche, la maya y la inca, así como con la originaria de las tres, la mesopotámica, extendida luego a Europa a través de Anatolia y Grecia, como ya hemos señalado,  es la de la cerámica con “pico”, en copas para beber, que luego hallamos en Bretaña y Hungría (Fig. 20), y otras veces en forma de pitorro o canuto para verter y beber, que luego encontramos en el gánigo o guánigo guanche (Figs. 21 y 22), en la vasija de cerámica tolteca, de influencia maya, con pico para verter, de Chichen Itza (Fig. 23) y por último tenemos esta misma cerámica en la especie de porrón inca del valle chicama (Fig. 24) Hay aún otra coincidencia entre las “pintaderas”  encontradas en Anatolia, Albania y Yugoslavia (Fig. 25, y luego en buen número en Canarias, como las halladas en Gran Canaria (Fig. 26), hechas en barro cocido, con relieves geométricos muy sugestivos, para ser estampados sobre el cuerpo y para identificar cámaras particulares en graneros colectivos.
Es sorprendente ver cómo encontramos palabras con la misma fonética y acepción semántica en lugares geométricamente muy alejados entre sí. Veamos ese fenómeno entre las lenguas Australiana y Con de la Tierra del Fuego, según Miriam  Cupello,  por fe de Schmidt, Smadesh y Dixon, Cuaderno Lagoven, Venezuela, Incógnitas del Nuevo Mundo, Diciembre, 1990, pág. 48:

 

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      Dice la autora que el Australiano se originó en el Sur de Asia, lo que nos indicaría que desde ese centro  de dispersión se extendió la Humanidad, su lenguaje y su cultura hacia el Este y hacia el Oeste, para luego encontrarse en América.
Nosotros, analizando el concepto  “agua” y sus equivalentes en “australiano” y “con”, hemos elaborado la siguiente lista, en que  encontramos similitud fonética con conceptos relacionados con el elemento “agua”, en una extensa gama de países:

 

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      También vemos en sánscrito Sramana = ermitaño, sacerdote, mezcla de adivino y curandero, nombre que hallamos en el guanche como Ataman o Achaman = Dios, (y Ataman también Cielo), en el Achiman ibero-turdetano, en el  Chamán  indioamericano con el mismo significado que en sánscrito, en el ruso Atamán =  jefe (cosaco), en el Jan persa y en el Kan tártaro, con la connotación de príncipe.  Es el mismo Achiman =dios guerrero japonés, y el Ahiman  o Achiman en  Canaán.
Tenemos en Japonés San, título que se pospone a los nombres, con el significado de Señor, en México, Huerman = sabio y en Perú, Huaman, que fue el título que ostentaron varios Incas, con el significado de soberano.
Es oportuno observar  que en todos estos casos encontramos  el elemento final “Man” (An),  que en inglés y alemán significa “hombre”, quizás con la connotación atávica de “Rey de la Creación”. Nótese que su plural es “Men” (Menner), con  idea de pluralidad, que es la misma que hallamos en el fonema chino “Men”, usado para la formación  del plural de los pronombres personales. Es también el mismo Men vasco, con la idea de Elevación, que debe ser el mismo Sen japonés de Sensei = maestro, y del latín Senex = Anciano, y el Men guanche de Mencey.

 

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      Como ya dijimos, se parece al japonés San, que sería el mismo San (Santo) neolatino, heredado del Sanctus latino, que debió ser originalmente Sanus (latinización del San japonés), pero que tomó la partícula eufónica ctpara diferenciarlo de Sanus (sano), que seguramente ya existía. San debe ser el mismo Sen japonés,  que encontramos en Sensei = Maestro y el Sen  latino (de Senex y Senior), con significado de Anciano,  que dio lugar a Señor.  Seguramente es el mismo Che chino, de donde debe proceder el Che de Guanche, castellanizado luego como Cho/Cha, el Xah persa, el árabe Baxá (del turco Paxá), a su vez del persa  Paxáh (pie del Xah), el Xahtrapa persa (Oficial del Xah), el  indio Rajá (del sánscrito Rája), el latín Rex, el Irlandés Ri (rey), el antiguo Ri (Sol) chino, y el Ra (dios Sol egipcio).
Nos referiremos ahora a otro concepto que existió en la antigüedad en el Medio Oriente, en el Pueblo Guanche y en Perú. Se trata de “Cuatro”, un título que representó “la totalidad, la perfección del poder”. Al respecto, leemos en las páginas 131/132 de Bethencourt: “El título es muy antiguo, tanto como ciertos monarcas  babilones que se denominaban <<Reyes de las cuatro regiones>> ;  así como otros conmemoraban sus victorias sobre <<Las Cuatro razas o familias>> o Kiprat Arba. También  hay que recordar que existía en Palestina el territorio o ciudad Chiriath-Arba, que tomó más tarde el nombre de Hebron y vino  a ser del dominio de la  tribu de Judá; pero debe advertirse que la palabra arba, tanto en lengua semítica, como en mongólica significa <<cuatro>>”. En relación con Chiriat-Arba, añado yo que tanto Kiros, en griego, como Koresh hebreo, significan Señor, Soberano.
En ibero-vasco, “arba” = “cuatro”, y los incas llamaban a sus reyes “Taguantin-Suya-Capac”, o “Señores de los Cuatro Cuartos de la Tierra”.
En ibero-guanche encontramos igualmente ese nombre Arba con significado de “Cuatro”, según Abreu Galindo. Este nombre Arba apareció cuatro veces en el  manto de la Virgen de la Candelaria, e igualmente, como “Arbe”, para nombrar a hombres importantes, en las inscripciones del Hierro Nº VIII y XXVI. La transformación Arba/Arbe, se aplica, como llevamos dicho, por el usual intercambio guanche de las vocales a/e.
Vamos a referirnos a la terminación “Ac” que encontramos en los reyes incas con el significado de “Soberano”. Esa transformación, en el caso de Capac, guarda relación con “Cuatro”, lo que en guanche equivale a “Arba/e”, como llevamos dicho. Encontramos esa misma terminación ”Ac” en Chaac-Mol en Chichen-Itza, lo que parece indicar que se trató de un rey o personaje importante.  Encontramos también  en Chaac-Mol el nombre Mol, que debe ser el mismo inglés Mole, derivado del latín Moles = cosa de gran bulto corpulencia.  La simultaneidad de los dos elementos “Ac” y “Mol”, debió ser para enfatizar, como encontramos en el guanche “Idafe” = “Pico elevado”, y en el vasco “Men-menera” = “extremo”.
Esta terminación “Ac”  la hallamos en Josué, XV: 13,14, en Enac, hijo de Arbe (de Cariat-Arbe). Aquí  encontramos presentes simultáneamente la terminación “Ac y Arbe”. Este “Ac” lo hallamos luego en griego, en el “Ax” de Anax = Señor, Soberano; en hebreo, en el “At” de Goliat, y en latín en el “Ar” de “César” y en el “As” = Unidad: entero, totalidad de una cosa y equivalente al “cuatro cuartos” de que hemos tratado anteriormente. También en el “An” de Lebiäthän (hebreo), con

 

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idea de poder. Lo hallamos igualmente en el “Zari” guanche, con el significado de “comandante” que figura en la epigrafía Nº XX del Hierro. El mismo lo encontramos en el vasco Tari, el japonés Kashira, el eslavo Czar, el semítico Sar, el teutónico Kaizer (Vid.  Pág. 201 Bethencourt), el latino César, el francés Sire y Sieur, el inglés Sir, el griego Kir (raíz de Kiros = Señor), el hebreo Koresh, el cananeo Kiriat y el Árabe Sid (Cid).
En azteca tenemos Quetzal, que nos recuerda a César. Este nombre viene del azteca Quetzalli = pluma. Quetzalcoatl = dios del aire, nombre compuesto de Quetzal = Ave sagrada + Coatl = culebra. Era adorado por los Mayaz con el nombre de Kukulkan. Es interesante  notar la raíz Kan analizada, con significado de  príncipe. Sus plumas sólo podían usarlas los reyes. Recordemos también la posible procedencia de Canarias, del pueblo Maya,  como hemos indicado.
Como vemos, en todos los casos encontramos implícita la idea  de elevación. Pues bien, en Venezuela tenemos Sari Sari  ñama, que debe ser Zari Zari Yama, pues es común confundir  la Y con la ñ, como en ñema por yema. Es éste un tepuy de gran elevación, al cual no se puede subir sino por helicóptero, o sea que “Zari Zari ñama” significa “Monte muy alto”, pues el  Zari se ha repetido, con el propósito de enfatizar, como ocurre en Ifaya e Idafe guanches, donde Ifa e Ife envuelven la idea de Pico, en tanto que Aya e Ida, la de Monte. Igual tenemos en el vasco ”Menmenera” = “extremo”, donde Men encierra el concepto de elevación, como en Mendi  = monte, y en Mencey guanche = soberano, en tanto que Era es un sufijo vasco que se usa para expresar dimensiones de los cuerpos. Al “Yama” antes mencionado, se le ve como el mismo Jama japonés de Fuji-Jama = Monte Fuji. Lo encontramos en guanche como Ama en Arguama = Montaña Santa en Igueste de Candelaria. Este Ama debe ser el mismo Ima, que encontramos en Himalaya, con la idea de “altura, elevación”. En guanche lo hallamos en Timanfaya y en Ayadirma, con la misma idea.
El componente Ima debe proceder del Imen griego = membrana, que envuelve la idea de abultamiento o elevación.  Lo encontramos en Jeroso-lima (Jerusalén), compuesto de Ieros = sagrado + Ol (raíz de Olos) = principal, el Universo + Ima = Monte, o sea, que yo lo interpreto como:  El Monte Sagrado del Universo. También  se podría considerar compuesto de: Ieros = sagrado + olima (de ollimi = aniquilar, matar, destruir), o sea “la muerte sagrada”, quizás en alusión a ofrendas de carácter ritual, o una referencia profética a la muerte de Cristo, o a la destrucción del Templo de Jerusalén.
Este Ima lo hallamos en Venezuela, formando parte de Acurima, nombre original de San Antonio de los Altos, cerca de Caracas precedido de Acur (de Acure), o sea que su significado es: Monte de los Acures. También lo vemos en Canaima,  Roraima, Imataca, siempre con la idea de Monte o Elevación. Yo interpreto el topónimo Canaima, compuesto de Cana = Blanco + Ima = Elevación, por el color de su cascada blanca. Encontramos en el guanche otra raíz: “are” como en Benahoare (Isla de La Palma), que debe significar “tierra o lugar”. Yo interpreto Benahoare como: “Los Hijos de la tierra de la leche”, de Ben (de Beni) = hijo, Aho = leche y Are = tierra. Algunos dicen Benahuare. Podría ser también Benahare, compuesto de Ben + Aha = cabra + Are, o sea, “la Tierra de las cabras”.

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      En relación con estas dos voces guanches: “ajó” y “ajá”, tenemos  que en Canarias, aún hoy, “¡ajó!” es una exclamación popular para indicar admiración por algo grande e inusual, en tanto que en Venezuela. “ajá” es voz generalizada para expresar conformidad, sinónimo del adverbio “sí”, y del “vale” español”. En todo el Mundo de habla hispana, ¿ajá! Se usa para indicar a la vez sorpresa y reproche, con el significado de “¿conque esas tenemos!”.

      Es oportuno indicar la variación semántica que ha tenido la voz “vale” a través del tiempo y del espacio. ¡Vale! en  latín era la segunda persona del singular del imperativo del verbo valeo = estar bien. Era sinónimo de ¡salve! = “¡salud!, ¡que estés bien!”. En toda España significa hoy “¡de acuerdo!, ¡conforme”, en tanto que en Venezuela quiere decir “amigo” (“¿Cómo estás, mi vale?”), ¡sí, vale!. También significa “tiene valor”, y nota provisional que firma el receptor, cuyo importe le será luego cargado a su cuenta. Un fenómeno similar de variación de  connotación semántica lo encontramos en el “nimius” latino, que significó” demasiado, excesivo”, como en la célebre frase: <<nimia fiducia calamitas esse solet = la excesiva confianza suele ser una calamidad>>. Antes, “nimio” era su sinónimo en Castellano; luego pasó a ser antónimo, con significado de “muy  pequeño, sin importancia”.
Pues bien, en Venezuela tenemos muchos topónimos compuestos de esta raíz Are, como: Ocumare, que debe estar compuesto de Ocumo + Are = Tierra del  Ocumo. También existen: Petare, Anare, Guanare (Tierra de Guanches), Sanare,  Yare, etc. En Perú encontramos Arequipa. “En guanche encontramos Guaire = Consejero de Guerra. Guayaxerax = Dios, Guayota = El demonio, donde vemos la  raíz Guai, que en vasco = guaje, corriente. La hallamos también en Tenerife: Guaije = la fuente por encima de Guayero (localidad en Vilaflor, de la misma raíz), Guaire = barranco encima de Pino de Oro, Sta. Cruz, Guaidero = barranco, hoy llamado Charco del Pino o de Castilla, en Granadilla. Guaites = barranco que  pasa por Pino de Oro y desemboca en Almeida, Guayartén = barranquillo en Taucho, Adeje, Guayerito = valle sobre el Guayero, Guayoja = barranco en Tacoronte, Arguayo, aldea entre Valle Santiago y Guía. Dice Bethencourt que los guanches tenían allí fábrica de cerámica, <<prefiriendo la tierra de barro que extraían del  <<Llano de la Roza y Llano de la Fuente>>. En “la Fuente” debe estar, según mi opinión, la base etimológica de Arguayo.
En quechua (Perú) tenemos Huaira (Guaira) = viento, hornilla, tubo para soplar, a manera de flauta (por donde  sale el viento), y vela de barco (donde sopla el  viento). También Guairo = pequeña embarcación  de dos guairas. En Venezuela tenemos Guaire= río y Guaira = Ciudad y Puerto de dicho río, al igual que el nombre indígena del Ávila = Guaraira Repano = “Viento veloz de Fuego”, voz de  origen quechua. También Guayana, que yo creo está compuesta de Guai = río + Ana = Tierra, (como  en Tirana, Tudhiana, etc.), o sea : Tierra de ríos. También encontramos en Venezuela:  el raudal Guaica, los ríos Guainía y Guaicupa, y los ríos Uruguay y Paraguay, que dieron nombre a sus respectivos países de Suramérica.
Por otro lado tenemos en vasco Guaita = Acechando, vigilando. En Venezuela existe Aguaitar = acechar, vigilar, y el apellido Guaitero. En germano, Wahta = guardia. En alemán actual, Wachen, y en inglés watch = vigilar.

 

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      Encontramos igualmente la raíz ibera Guai, con la connotación de Guaje, en Tenerife, en Guayartén = Barranquillo en Taucho, Adeje; Guayeje = Aguas en Adeje y en Guayoja = Barranco (Tacoronte). Igualmente en Taguay =río (Venezuela) y en Guayaquil (Ecuador), y como Uad bereber, con la misma connotación  de río, barranco, valle,  en Oued Ghir o Geir Flumen, al Sur de los Gétulos, según Plinio, y como Guad en Guad-al-Kevir (Guadalquivir) = Río Grande, y en Guad–al-hara (valle de Guadalajara), en España. También la tenemos en
Maguas
Desconsuelo en guanche
Imaguas
Hermanos gemelos en guanche
Maguada y Harimaguada
Sobre ellas nos cita Viera: <<Eran como unas monjas, que vivían en recogimiento>>. <<Hacían todos los días sus libaciones de leche en medio del templo, cuyo sagrado recinto era un asilo y lugar de refugio, que nadie violaba impunemente>>. Luego describe uno de esos conventos así: <<… se halla sobre la eminencia de un peñasco, en el barranco del Valerón>>.  Dice que los guanches rendían culto a su Ser Supremo <<sobre las cumbres>>.
En mi opinión, son dos conceptos íntimamente relacionados, pero Harimaguada es un derivado de Maguada. Maguada lo veo compuesto de Mag (de Magec) = Sol + Uada = barranco. En cuanto a Harimaguada, debe estar compuesto de Har (raíz de Haram = vedado, en árabe; de ahí Harem = departamento de las casas,  donde viven las mujeres) + Ima = Elevación + Uada = Barranco.
Magec  a su vez debe derivarse de Magi, que encontramos en el antiguo Avesta persa, con el significado de sacerdote, y luego en los tres Reyes Magos de la Biblia. Igualmente hallamos en Irán, en el antiguo persa, Mogush.  En guanche tenemos Mago, con la connotación original de adorador de Magec, o sea, infiel, calificativo que luego pasó a aplicarse al campesino inculto.
También encontramos la raíz Mag en Magreb, donde Reb, según cita Bethenourt, es raíz de Rebu, que en egipcio era el nombre  dado a la Libia, o sea la parte de África que quedaba a su occidente, que venía siendo la tierra que ilumina el Sol hacia el Poniente, Nuestra interpretación etimológica de Magreb es que está compuesto de Mag (de Magi) = Sol + Reb (del Réve francés) = sueño (idea de acostarse para dormir). Magreb sería antónimo de Anatolia, en Turquía, “la Tierra de Oriente”, topónimo compuesto de la raíz Anatol  (del griego anatolé = salida del Sol)+ Ia = Tierra. Anatolé se deriva del verbo griego anatello = salir (los astros),  y debe estar compuesto del adverbio ana = arriba + tole, que sería el mismo Sole (italiano) y Sole de Soleil (francés), derivado de Sol  (latino) y Elios (griego). En griego se intercambiaban a veces las consonantes s/t, como sucede en Salassa/Talassa. De Magreb debió derivarse Algahrbi en Tunicia, lo que en un principio debió considerarse como el Occidente o Poniente . Más tarde los árabes bautizaron  a la parte más occidental de Portugal, como Algarve, que tendría el mismo significado que Algahrbi, o sea, el Occidente. Nótese que Greb es el mismo Gahrbi y Garve. Los tres casos presentan las tres consonantes G/R/B, pues en árabe, las palabras que comparten igual significado mantienen la misma  combinación de un

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grupo de consonantes (generalmente dos o tres) que se denomina raíz. Esta raíz, que se combina con las vocales y se complementa con prefijos y sufijos, de acuerdo con patrones establecidos, es la clave para entender el significado de las palabras.  Así como en español tenemos casa, casona, casita, caseta, casero, casucha, casar,  casamiento, etc., en que encontramos la raíz común cas, del mismo modo vemos en árabe  daras, yidrus y madrasa, con significado de escuela, en que descubrimos  la raíz  d-r-s.  Ciudad en árabe se dice “medina”. En berberisco, según Bethencourt es “tamdint”, donde encontramos la raíz común  m-d-n, pues la t es eufónica, sin ningún valor ideológico.
Es por eso que yo creo que en Gibraltar, que lo veo compuesto de  etimológicamente de Gibr-al-t-ar, Gibr debe tener el mismo significado de Greb, Gahrbi  y Garve, o  sea  Occidente, pues su raíz es la misma, o sea g-r-b-, con la particularidad que se  ha producido metátesis (b-r- por r-b), al revés del Castellano en Grabiel por Gabriel. Por ello, Gibraltar  estaría compuesto de Gibr = Occidente + al = el + t (eufónica) + ar = roca, o sea “La Roca de Occidente”.
También se derivan de Mag: en griego, Magia y Mageia (magia), y en  latín,  Magia, Magister (maestro), Magirus (cocinero), Magmatarius (perfumista), Magnus (grande), Magnes (piedra imán), Magníficus (que hace grandes cosas), Magnatus (magnate, persona eminente), Majestas (majestad), etc., al igual que Machina (máquina, artificio) y Machinari (maquinar, tramar, urdir).
El nombre griego Magia a veces se convierte en Maquia, cuando forma parte de un nombre compuesto, como en Tauromaquia, Gigantomaquia, Maquiavelo, etc.
En griego existe el nombre Manteia = adivinación, que se ve derivado de Magia. De Manteia  (mancia) se derivan: Quiromancia (de Keir = mano + Manteia) = adivinación por medio de las manos, así como  Cartomancia (de Carta = naipe +  Manteia) = adivinación  por los naipes.
Hay aún más palabras de origen Asiático. Rixo nos menciona en la pág. 20 a Aha o Axa = cabra en guanche. Los persas llaman Ahu a cierta clase de  cabra montés. Tabona era en guanche la piedra dura y cortante que lanzaban a sus enemigos. En persa eran llamados Taboni  los antiguos soldados tiradores de piedras u honderos. Es oportuno mencionar que los fenicios fueron originarios del golfo pérsico.
Existe o existió un caserío y localidad en Gran Canaria, según  Chil, mencionado en la pág. 396 de Bethencourt. Se trata de Veneguera. Este es un nombre  que ha  llamado mucho mi atención. En primer lugar  creo que está compuesto de  Bené = hijos + Guera (de Gher  o  Ghir, en bereber = río, laguna, como Aguere = La Laguna en Tenerife, donde A es el artículo determinado en vasco, que al suprimirlo, nos queda Guere), o sea,  que  debió haber un error al escribirlo con V en vez de B. Veneguera (Beneguera) significaría: “Los Hijos de la Laguna”. De Veneguera  debió derivarse el nombre de Venezuela, como analizaremos más adelante. Aguerche es un barranco en Güímar. También existen en Tenerife Chiguergue y Teneguerguera. En estos tres casos vemos presente la raíz Guer.
Hay una costumbre  encontrada en Fuerteventura con el nombre de “Sorrocloco”, según Bethencourt, pág. 195, de probable origen asiático, <<…consistía en acostarse

 

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los maridos tantos días como lo estuvieran sus mujeres durante el puerperio, con las mismas atenciones>>. Sigue diciendo Bethencourt: << Esta costumbre ha sido mencionada por Apolonio de Rodas, el autor de “Los Argonautas”, como peculiar de los tebarianos del N.O. del Asia Menor, y que <<Estrabón (la atribuye,  N.A.) a los iberos de España; Marco Polo a un pueblo aborigen de China identificado con los miau-tze, por lo que Butler en su “Hubidra” escribe:  “Aunque los chinos van a la cama y allí se acuestan en lugar de sus señoras”>>. Dice también que es la misma “Couvade” de los vascos (iberos como los guanches).  (Yo creo que “Couvade” guarda relación fonética con “clueco/a”, que en francés se dice  “couvesse”). Añade luego que  Mr. Francisco Michel describe así la antigua couvade:  <<…las mujeres se levantan inmediatamente  después de dar a luz y atienden a los cuidados de la casa, mientras que sus maridos se meten en la cama, acuestan las criaturas con ellos y reciben los cumplimientos de los vecinos…>>.
Hay otro elemento que nos conduce a encontrar  el origen asiático de los tartesios, probables primeros visitantes de Canarias en la antigüedad, pues cuando fueron desplazados por los fenicios, con los cuales realizaban operaciones de intercambio comercial en el Mediterráneo y el Atlántico, fueron desposeídos por éstos de sus  territorios, entre ellos de Tarsus Chai, en la costa turca de Anatolia, provincia de Icel, a orillas del antiguo Cydno, hoy conocido por Tarso, patria de San Pablo, ciudad que llegó a ser luego muy importante y centro de la cultura griega con Alejandro Magno. En griego se llamó Tarsos. Pues bien, ese nombre Tarsus Chai ,  consta de dos palabras: Tarsus, que se ve claramente que es de la misma raíz de Tartessos, y Chai, un fonema chino que significa Casa.  Lo encontramos en el antiguo francés con el significado de Bodega, y en el francés moderno como Chez, que significa “en casa de”, o sea que los tartesios debieron usar el chino. Posiblemente tuvieron relación con los Tártaros, pueblo nómada del Asia Central, de la Mongolia, pues su raíz es la misma Tar.  Es interesante que en griego Tártaros significa infierno, y que el Volcán y la isla de Tenerife fueran conocidos en la antigüedad como  ”El Infierno”.
Dice Antonio Cabrera Perera en la pág. 51 de su obra “Las Islas Canarias en el  Mundo Clásico”: “A Tartessos se refiere indudablemente el  hermosísimo cuento de la Atlántida que Platón relata en el <<Kritias>> y en el <<Timeo>>.  Por todas partes se ha buscado esa tierra fabulosa: en América, en el Spitzberg, y a nadie se le ha ocurrido pensar en Tartessos, sin duda porque Tartessos yacía en el olvido más completo. Pero en realidad,  es tal la coincidencia entre Tartessos y la Atlántida, que no puede deberse  a la casualidad.”
En el análisis de la Atlántida, sostenemos que debió ser la Isla de Tenerife, pues le encontramos relación  con dicha isla, aceptada como lugar del Jardín de las Hespérides, o de los dioses, donde se producían las Manzanas de Oro,  cuidadas por las Ninfas del Atardecer: Eritia, Eglé y Hesperaretusa, no lejos del Infierno, morada eterna de los dioses, cuidada por Hades, con ayuda de su Can Cerbero.  En ese jardín se levantaba el Álamo Blanco, que producía la única madera con que estaba permitido ofrecer sacrificios a los dioses, según la Mitología. Pues bien, uno de los trabajos que su primo Euristeo encargó a Heracles fue “el robo de los Bueyes de Geriones”, que la Mitología nos ubica en la isla de Eritia, situada en el

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Occidente Extremo. En dicha isla, el gigante Geriones poseía inmensas manadas de bueyes,  cuidadas por un pastor de nombre Euritión, con la ayuda del Can Orto,  hermano del Can Cerbero, como éste, muy feroz y corpulento.  Una vez Heracles en posesión de los bueyes, los embarcó en la copa del Sol y se encaminó a la orilla opuesta del Océano, para llevárselos a su primo Euritio. En recuerdo de su paso por Tartessos, erigió  las Columnas de Hércules, en el Estrecho de Gibraltar.
Es interesante notar que  la isla Eritia tiene el mismo nombre que una de las tres ninfas antes mencionadas, y que, según  la epigrafía del Hierro, que Bethencourt transcribe con el Nº III, los Ibero-Guanches tenían en la antigüedad ganado vacuno. ¿Podría tener relación  con el robo de los bueyes de  Geriones de la  isla de Eritia, por parte de Hércules, la desaparición de dicho ganado de Canarias? Es verdad que estamos versando sobre  fábulas mitológicas, pero es también cierto  que en dichas leyendas hubo siempre un fondo de realidad, que luego el tiempo,  y la fértil imaginación de los poetas se encargaron  de exagerar. Por eso es que yo creo  que sí hay relación  entre a Tartesios, Tartessos, Tarsus Chai, Tarso, Atlántida y Tenerife.

 

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