AL TANQUE Y LA COMARCA. Cuna del Pueblo Canario.

Autor: Prof. Domingo Ruiz Guzmán

 

AL TANQUE Y LA COMARCA
Cuna del Pueblo Canario.
H.C.V., Caracas, 24/X/2004.

Para unirme a la celebración del XV Aniversario de los Hijos y Amigos del Tanque, voy a  referirme brevemente a la significación histórica y existencial, que este Pueblo, pequeño en extensión, pero grande por su ubicación y encanto ambiental, y por la calidad humana, laboriosidad y tenacidad de su gente, ha manifestado, con su esencial desempeño, desde tiempos ancestrales en la  génesis, conformación y desarrollo de la Identidad del Pueblo Guanche o Canario, así como por estar  situado en el centro geográfico de la llamada Comarca, del Nor-Oeste de Tenerife, y ser el epicentro, por donde el corazón que late con la fuerza neurálgica del Volcán Echeide,  se ha manifestado en reiteradas ocasiones, a través de los  tiempos, vertiendo por allí su energía telúrica, en forma de lava ardiente,  que fluye desde la profundidad de sus entrañas.
Conjuntamente con el resto de la Comarca en que está inmerso, El Tanque fue la Cuna del Pueblo Guanche,  adonde en el siglo V a.C., el expedicionario egipcio Setaspes, llegó en nave feno-púnica al promontorio llamado “Sylois”, que dio nombre al actual Los ”Silos”,  Bahía guarnecida por la Punta-Promontorio de Buenavista y Teno. Posteriormente, en el siglo V a.C., el cartaginés Hanón, según él mismo nos narra en su “Periplo”, llegó con 30.000 hombres y mujeres, en 60 naves, a ese mismo promontorio Sylois del egipcio Setaspes, que bordeaba una gran Bahía llamada Xeras Hesperu, que en griego significa Punta o Cuerno del Oeste, que viene siendo  la Punta de Buenavista y Teno, del Nor-Oeste de Tenerife.  Esas 30.000 personas y sus descendientes, se esparcieron luego por toda la Comarca y el resto de la Isla, dando lugar al Pueblo Guanche, gentilicio que más tarde se extendió al resto de las Islas del Archipiélago Canario.
Hanón nos habla también de una gran Montaña situada en el Centro de la gran Isla, que, durante la noche, lanzaba al cielo grandes llamaradas, y vertía al Mar chorros de fuego desde lo alto,  lugar que debe corresponderse con los Acantilados de Los Gigantes. A esa colosal Montaña la llamó Theon Ochema,  que en griego significa Soporte o Morada de los Dioses, y que se ve claramente que es el Volcán Chineche, también llamado El Infierno, tanto por los griegos, como por los mismos guanches. La raíz Oche de Ochema  es la misma Oiko de Oicode o Icode, o sea que Ochema quiere decir etimológicamente, El Volcán de Icos o Icode, nombre que a su vez significa La Casa o Morada.

A esa misma Bahía llegaron luego, también en tiempos a.C., los Iberos y Griegos.  Pruebas muy elocuentes de la llegada de esas culturas, son los recientes descubrimientos de abundantes restos arqueológicos efectuados en las playas de Buenavista y Teno, que han sido datados de antigüedad del siglo IV a.C.,  y se corresponden con la época de la Expedición de Hanón a que acabamos de referirnos. También son huellas muy elocuentes de la presencia  de esos pueblos, antiguos, las más de 300 vasijas feno-púnicas recientemente halladas en Bilma de El Tanque, así como los nombres que dejaron, y que hoy figuran esparcidos en varios topónimos de dicha Comarca y del resto de Tenerife, que incluyen también a los primigenios Tartesios, y a los Romanos y Bereberes, llegados  finalmente, a partir del siglo I a.C.

He tratado de sintetizar este tema, en el Poema que dedico a la Virgen del Buen Viaje, su Patrona, y a los Tanqueros, así como a todos ustedes, con mucho afecto. Su título es:

 

Al Tanque y La Comarca,
Cuna del Pueblo Canario.

H.C.V., Caracas
24/X/2004

Bordeando el Noroeste
de la Isla de Nivaria,
hay un Pueblo en que nació,
según rastro que dejó,
parte del Alma Canaria.

Su gente es muy laboriosa,
ama su tierra y paisaje,
y fervorosa venera
a la Virgen del Buen Viaje.

Forma parte de su entorno
de la llamada “Comarca”,
que en su cumbre, mar y valle,
encantos sin par enmarca.

Mi verso quiere rimar
a esa Zona Tinerfeña,
que el Guanche tuvo por Cuna
de su Ancestral Etnia Isleña.

Allí fueron los Fenicios,
los Griegos y los Ibéros,
quienes  poblaron las Islas,
según pruebas, los primeros.

Dicen antiguos autores
que los Fenicios moraron
en las faldas del Atlante,
do Canarios se llamaron.

En la amplia dorsal tanquera
del Volcán, huella estamparon,
igual que en “Las Canalitas”,
donde también habitaron.

Fue así que a los Cananeos
o “Cananitas” nombraron,
que a partir de la Bahía,
por Interián remontaron.

Alertas en la Atalaya,
sus navíos vigilaban,
y en los lugares cercanos,
vivían y comerciaban.

Desde La Guancha hasta Chasna,
semillas ellos sembraban,
mientras su sangre y cultura,
por todas partes regaban.

Moldeando el barro de Arguayo,
ánforas elaboraron,
que las cenizas del Teide,
en su erupción sepultaron;
y hoy, por la casualidad,
los vecinos excavaron,
y cientos de esas vasijas,
en Bilma desenterraron.

Ese Pueblo fundó Chasna,
la llamada Vilaflor:
fue Fenicio, y llegó a Cherne,
según Viera, Historiador.

Continuaremos ahora
con otro Pueblo, el Ibéro:
cincuenta y seis inscripciones
dejó en El Julan del Hierro.

Según Pereira Pacheco,
“el Cura”, se llamó “Tauque”,
que es en Ibéro “El Volcán”,
lo que hoy nombramos “El Tanque”.

También son nombres Ibéros,
Tauce, Tauzo, Taco y Taque,
con idea de Volcán,
al igual que Taucho y Daute.

Proyectado en Venezuela
se encuentra el antiguo Tauque,
en El Teque y en Los Teques,
en El Taque y en Los Taques.

La Villa y Puerto a sus pies
bautizaron Garachico,
pues el Roque le dio el nombre,
por su forma de Potrico.

Los  Griegos dejaron Erjos,
la tradición, con Icod,
común, del Arrastre en Tablas,
y el apellido Cairós.

Los nombres de Teno y Chío,
Minos, Ikaria e Ikián,
Sibora, Alsola e Isora,
los de Icode e Interián.

Los Bereberes Chiguergue,
los Romanos a Nivaria;
los Tartesios pioneros,
los nombres Guanche y Canaria.
Creo con esto ilustrar
lo que afirmara al principio,
que el Canario en la Comarca,
inició su Gentilicio.

Por Trebejo y El Chinyero,
de Fuego en su Corazón;
para ti, Tanque, yo quiero,
concluir con la emoción
de un fuerte abrazo sincero
y “lobas” de admiración.

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Prof. Domingo Ruiz Guzmán.
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