CREPÚSCULO

Entre gamas de malvas y lilas,
se disipa al ocaso el Sol,
y a lo lejos las olas se rizan
con un rítmico adagio en su son.

Ya la brisa se torna tranquila,
con aromas de mar y de flor,
seduciendo al poeta que admira
la magnífica obra de Dios.

Todo el cielo se viste de rosa,
de granate y magenta en su adiós.
Majestuosa la Luna se esboza
despidiéndose hermosa del Sol.

El Crepúsculo va al Occidente
transportando nubes carmesí,
con mensajes  traídos de Oriente,
adornados de amor para ti.

Una nave solitaria surca
la brillante superficie azul,
y a su paso la espuma blancuzca
engalana cual encaje al tul.

Es el tul que a lo lejos refulge,
recamado de oro y de luz,
y en sus bellos colores resurge
una Barca de nombre “Jesús”.

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Autora: Rosa María Ruiz Alonso.
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