CULTURA Y EDUCACIÓN

Por: Lic. Rosa María Ruiz Alonso, M. Sc.

 

En esta oportunidad voy a tratar la diferencia que existe entre los conceptos Cultura y Educación, los cuales son usados  en nuestro diario lenguaje  como equivalentes, sinónimos, pero que si los analizamos detenidamente veremos que aunque guardan estrecha relación entre sí,  pues ambos deberían conducir a un mismo fin, o sea,  la sana formación integral del alumno,  no siempre es así, pues a veces la elevación en el plano cultural no conlleva la superación correspondiente en el educativo,  e incluso llega a suceder que se produzca un descenso en este último.

Comenzaré por analizar la diferencia etimológica entre los dos conceptos, ambos de origen latino: la Cultura se ocupa esencialmente del cultivo de  las plantas (agricultura), y por extensión,  de la enseñanza, la instrucción, o sea el cultivo del intelecto, en tanto que la Educación (Educatio) envuelve primordialmente la idea de cría, cuidado, y por extensión, de enseñanza, pero en cuanto a lo ético y moral. O sea que la Cultura tiende a proporcionar conocimientos, instrucción,  a diferencia de la Educación que promueve la enseñanza y defensa de los valores éticos y morales. Como llevamos dicho, lo ideal es que ambos avances debieran sumarse, para alcanzar el desiderátum  de una formación completa: un ser culto, y a la vez educado.

En cuanto a estos dos conceptos: Ética y Moral,  que también se tiende a confundirlos como sinónimos, quisiera hacer  igualmente su diferenciación. Aunque ambos se refieren etimológicamente  a la observancia de las costumbres, la primera derivada del Griego, y la última del Latín. La Ética se ocupa de lo aceptado por la sociedad como bueno,  para lo cual nos basta usar nuestra Mente, en tanto que la Moral está regida por un Juez que reside en el Alma de cada ser humano,  llamado Conciencia. No siempre lo aceptado como bueno por la Sociedad,  lo es para la Conciencia. Por eso, aquel aforismo latino: ”Mente sana en cuerpo sano y alma sana”. El alma es la morada de la conciencia, que alberga a su vez a los Sentimientos, por eso es que la Moral trasciende los límites de la Ética: la limita y perfecciona.

Resumiendo, la Cultura nos provee los conocimientos; la Educación, la Ética, que nos enseña a observar las buenas costumbres, de conformidad con lo aceptado por la sociedad; y la Moral, que  se antepone a la Ética, y está regida por la conciencia, vale decir por los Sentimientos, nacidos del Alma.

Todas estas consideraciones filosóficas en torno al binomio Cultura-Educación tienen como fin precisar y delimitar estos conceptos, para aclarar que se puede ser educado sin ser culto, y culto  sin ser educado, y que la Cultura y la Educación no son excluyentes, sino que deben obrar unidas armoniosamente, como las dos manos del ser humano, que deben juntarse para realizar el esfuerzo creador, o sea el bien, y lograr la propia superación y felicidad, y contribuir a la del  prójimo.

Concluiré animando a los jóvenes a estudiar con ahínco, para ilustrarse culturalmente y ser útiles,  pero enriqueciendo al mismo tiempo su Educación, y no olvidar lo que dijo el poeta: “Quien presuma de sabio e ilustrado,/ sin demostrar Humana Formación,/ debería aprender Educación/ del humilde: cortés, aunque iletrado.”

      Lic. Rosa María Ruiz Alonso, M. Sc.

(Derechos reservados)


 

 

A LA SUPERACIÓN POR LA CULTURA

(II)

     Por: Lic. Rosa María Ruiz Alonso, M. Sc.

 

En una de las ediciones de la Revista de Asocandelaria, me referí a la importancia de la formación cultural de la juventud ante la presencia  de una sociedad cada vez más exigente.

En esta ocasión, me dirijo a aquellas personas que están deseosas de una educación más completa,  que les lleve a crecer a nivel personal  y espiritual.  A parte de su preparación,  para tener una profesión que les permita afrontar mejor las exigencias  económicas de la vida, les animo a complementar su educación con el cultivo de algún arte. Podría interesarse por el folklore, aprendiendo a tocar algún instrumento musical,  o en el canto, prosa, poesía, danza, teatro, etc. Si tiene más aspiraciones, podría estudiar estas mismas manifestaciones a nivel académico.  Debería elegir aquella por la que sienta vocación, y al estudiarla, lograría humanizarse más, recibiendo a cambio grandes satisfacciones personales; alegría y  sosiego, tanto para su espíritu como para quienes le rodean, sobre todo cuando se vive en ciudades donde el stress agobia al ser humano. Muchos se preguntarán si ese esfuerzo les reportará algún beneficio económico. Yo les contestaría que probablemente no, pues como dice el refrán, estarían esforzándose “por amor al arte”, pues solo los más afortunados o virtuosos obtendrían buenos  dividendos del arte; pero al mismo tiempo,  les recordaría otro aforismo que nos dice que “ no solo de pan vive el hombre”,  pues el ser humano no puede depender únicamente de  lo utilitario o material; hay que dedicar una parte  del tiempo  para que las sanas motivaciones enriquezcan el espíritu, logrando así que la vida sea más sosegada y llevadera,  pues está comprobado,  que el arte ennoblece al ser humano, lo hace más sensible  hacia el prójimo, interesarse en la problemática del mundo que le rodea, le ayuda a ser tolerante, y a comprender y apoyar mejor al semejante, aspectos éstos tan necesarios hoy en día, para el logro de la armonía y el entendimiento entre los pueblos.

        Por: Lic. Rosa María Ruiz Alonso, M. Sc.
(Derechos reservados)

 


 

A  LA SUPERACIÓN POR LA CULTURA.
(y III)

         Por:  Lic. Rosa María Ruiz Alonso, M. Sc.

Continuando con el tema de la Cultura, me referiré en esta oportunidad a la Matemática. Es  ésta una de las ciencias que se ha considerado tradicionalmente de más difícil comprensión, reservada a cerebros brillantes. Esta falsa fama crea en el alumno que se inicia, un nefasto prejuicio,  un sentimiento de temor primero, y luego,  al llegar a la primera Operación inversa, la Resta,  de frustración, al comprobar su  anunciada aparente incapacidad para ella. Por supuesto, que esa convicción se acentúa al llegar a la otra Operación Inversa, La División.

Trataré de demostrar que  esta fama es totalmente falsa, y que  cualquier persona de mediana inteligencia puede aprenderla y dominarla. La falla no radica en el alumno, sino en el método tradicionalmente aplicado,  haciendo que el estudiante memorice los resultados de las tablas de las Restas y Divisiones, cosa “imposible”, pues en ellas, es como si nos desplazáramos hacia atrás, para lo cual no hemos sido capacitados por la  Naturaleza, pues nuestra visión es frontal. Pero con la ayuda de un espejo retrovisor, sí podemos desplazarnos hacia atrás a la vez que vemos hacia delante,  como hacemos en nuestro automóvil. He aquí el proceso  que en forma inconsciente efectuamos en nuestra mente, cuando ya dominamos esas dos Operaciones Inversas, Resta y División: primero miramos en el espejo retrovisor de nuestro cerebro, Suma y Multiplicación, operaciones que nos  son naturales, como caminar  hacia delante, y cuyos resultados sí estamos en capacidad de memorizar. El resultado que obtendremos con seguridad, es el valor de la incógnita del problema planteado en la Resta  o División.

Como vemos, los resultados de las Tablas de la Resta y de la División no se pueden obtener en un solo paso, memorizando,  sino razonándolos, en tres pasos:

  1. Transformación de la Resta o División en Suma o Multiplicación, respectivamente.
  2. Resolución  de esta última operación y
  3. Traslado del valor obtenido a la Operación Inversa del problema en cuestión.

En este proceso, lo que hemos hecho es efectuar la prueba de la Resta o División, que se basa en el principio siguiente: “Para  que una Operación  Inversa sea correcta, su correspondiente Directa  debe ser también correcta”.

Éste es un método ideado por el Profesor Domingo Ruiz Guzmán, quien lo ha acompañado  de su Tabla  Razonada “Simplex”,  especie de Regla de Cálculo, donde se presentan las tablas de las Operaciones Inversas y Directas correspondientes, una frente a la otra, de modo que cada vez que se trate de resolver una Operación Inversa, habrá que hacerlo simultáneamente con su Directa correspondiente.  Así se dirá: 9-3=6 porque  3+6=9, y 27:3=9 porque 3×9=27. De esta manera el alumno se dará cuenta inmediatamente si se ha equivocado, sin necesidad de que sea el maestro quien se lo haga saber,  pues,  si ha obtenido un resultado incorrecto, no podrá reemplazarlo en la Operación Directa.

Así verá que:   9 – 3 (no es igual a) 7    porque    3 + 7 (no es igual a)  9, y que   27: 3 (no es igual a)  8  porque  3×8 (no es igual a)  27.

Es de añadir que este método, así como la misma Tabla han sido aprobados por el Ministerio de Educación  de Venezuela, y como profesional de amplia experiencia en Matemáticas, puedo asegurar que su uso resuelve el gran problema del fracaso generalizado en esta materia, como lo demuestran los exitosos resultados obtenidos, pues son las Cuatro Reglas la base, es decir, los cimientos de su estructura, que si no son sólidos,  de nada valdrá hacer uso  de los mejores materiales  y  técnicas en los niveles superiores, pues  la debilidad de los fundamentos, amenazará siempre con un eventual derrumbe, o exigirá apuntalar el edificio posteriormente, cuando ya siempre el alumno ha renunciado a esa Ciencia, por las dificultades afrontadas en el curso de sus estudios.

Concluiré este tema insistiendo en el razonamiento.  Dios nos dotó de Inteligencia, usémosla, acostumbrémonos a razonar,  a averiguar el “por qué” de los resultados, que casi siempre tienen un “porque”. Esta práctica sistemática, como un hábito,  nos hará seres más lógicos, capaces de descubrir  y corregir nuestros errores, y con ello aumentar nuestra autoestima, y ser más útiles y felices en la vida.

                         Autora: Lic.  Rosa María Ruiz Alonso, M. Sc.
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