EL SOL

La mar estaba tranquila
en el paisaje marino,
y un velero proseguía
poco a poco su camino.

Se despedía a lo lejos
un Sol poniente rendido,
mostrando en áureos reflejos
rojo color encendido.

Aquella estrella tan bella
iluminaba caminos.
Sus rayos eran centellas
entre ramas de mil pinos.

Los campos lucían verdes
durante el brillo del día,
y los pájaros alegres
trinaban en armonía.

El  Sol se alejó muy bello,
sobre aquel amplio horizonte,
repartiendo sus destellos,
sobre la Tierra y el monte.

Felipe Elías Afonso Ruiz.

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