EPÍSTOLA

Ayer escribí tu nombre
con la pluma plateada,
en el anverso del sobre
de textura satinada.

En la hoja que te anexo
verás mi historia narrada
con mi voz escrita en verso
y mi alma reflejada.

Te hablo de Dios y del mundo,
de aquella bella tonada,
del cariño más profundo,
de la ilusión del mañana…

Las ideas van pasando
como pasa la alborada.
Empiezas reflexionando
y al final quedan plasmadas.

Al querer decirte tanto,
la tinta ya se me agota.
¡Cuántas ideas pasando,
como si fueran gaviotas…!

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Autora: Rosa María Ruiz Alonso.
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