ORIGEN DEL “LELEO” DEL ESPAÑOL ATLÁNTICO

Como lo he bautizado en mi obra “Raíces Canarias”, el LELEO es el uso del vocablo LE, tanto para LE como para LES, en el dativo del singular y del plural en el pronombre de la 3ª persona del Castellano Koiné o Español Atlántico, hablado en Canarias y en el Nuevo Mundo de habla  hispana. P.e. :  El maestro LE dijo (en vez de LES dijo) a los alumnos.

En estas líneas analizaré los siguientes puntos relacionados con el origen de este fenómeno lingüístico:

a)         Influencia lingüística predominante de algunos de los Pueblos Antiguos que conformaron la Génesis Humana y Cultural del Pueblo Guanche o Canario.

Como he argumentado en mi libro “Raíces Canarias”, el Pueblo Guanche tuvo sus raíces  remotas en los Tartesios, Fenicios y Cartagineses, Iberos, Griegos y Romanos, que llegaron procedentes de su escala previa donde  se habían concentrado en  Tarsis/Iberia/Hesperia/Hispania. Luego arribaron los Bereberes de mano de los Romanos, en el Siglo I a.C. Todos ellos aportaron su sangre y su cultura, incluídas  sus raíces lingüísticas.

 b)       Necesidad de algún conocimiento de sus lenguas,  para poder aproximarse al significado de los Topónimos y de otros Vocablos Guanches Antiguos.

          Los navegantes que llegaron a las Hespérides (Canarias), en la época histórica fueron: los Romanos, a partir del Siglo I a.C., que sólo conocían el Latín, y los Genoveses, Portugueses, Catalanes, Andaluces y Castellanos, a partir del Siglo XIV. Todos ellos desconocían las lenguas: Tartesia (de origen Chino), el Ibero (como el Vasco), algún idioma del grupo Semítico (como el Fenicio), y el Griego. Los llegados a  partir de fines de la Edad Media, sólo conocían generalmente idiomas romances, y algunos el Latín, desconociendo también el Árabe, de raíz semítica. Como encontraron muchos Topónimos y Vocablos Bereberes, en los Alimentos, Fauna y Flora, Indumentaria y Utensilios,  concluyeron que los nombres más antiguos debían ser también de origen Bereber, pues no les encontraban equivalentes fonéticos en los idiomas  por ellos conocidos.

Afortunadamente para mí, tuve la oportunidad de estudiar Latín y Griego en mi Bachillerato, así como otros 10 idiomas posteriormente, lo que me ha permitido encontrar el origen etimológico de los siguientes topónimos: Al Isu, Lanzarote, Maxorata, Titeroi-Gatra, Purpurarias, Hespérides, Canaria, Teide, Echeide, Aguere, Chiguergue, Orotava, Garachico, Tanque (Tauque), Tamarán, Tenerife,  Icode, Benicarfaca, Teno, Chío, Minos, Candia, Convalis, así como de los nombres Beñesmer, Bencomo, Pelicar, Lusitania, Andalucía, Tarsis, Iberia, Hesperia, Hispania, Gibraltar, Venezuela, etc.

c)     Como sucede con todos los pueblos conquistados o colonizados, los indígenas combinan sus voces con la raíces de los llegados, resultando una mezcla de ambos. Así sucedió con el idioma Guanche, que es el resultado de la mezcla de las raíces de todos esos pueblos antes mencionados. El idioma Guanche se combinó finalmente con el Castellano, resultando el Canario actual, que es la mezcla del Castellano Ortodoxo, modificado en su léxico y fonética, y en algunos giros, como son: la no distinción entre los sonidos de la G y la J, entre la B y la V, y el SESEO, en el que tanto la S, como la C y la Z se pronuncian como S.

Me referiré especialmente al LELEO, explicado en el epígrafe. El fenómeno se debe a la influencia del Fenicio/Cartaginés, idioma del tronco Semítico, como el Árabe, donde tenemos que se unen la preposición Ha (ja)  la partícula LE, resultando ha-lé, con significado de LE, (a él), para el singular. Para el plural tenemos ja-lé-hum (a ellos), donde la partícula  ―hum  indica pluralidad, equivalente a la S de LES. Como vemos, en ambos casos del Árabe, la voz fundamental LE se repite, al igual que en ambos casos del Español Atlántico o Castellano Koiné (común), hablado por 300 millones de  personas, en Canarias y en el   Nuevo Mundo Hispano-parlante.

d)    Este Español Atlántico ha alcanzado ya su mayoría de edad, no sólo por la inmensa mayoría de hispano-parlantes que lo hablan, de los cuales el 70% son de ascendencia Canaria, sino por el alto nivel cultural que ha logrado, con tantos y tan  grandes cultores, tanto en Canarias, como en el Nuevo Mundo Hispano, que han escrito obras que se han hecho merecedoras a los más altos reconocimientos universales, por su belleza y perfección estética.

Es por ello que no es justo el calificativo de defectuoso, pues las Lenguas son como los seres vivos que evolucionan: nacen, crecen y se reproducen, dando paso a sus descendientes, que pueden igualarse en logros.  Siempre ha sido así: sucedió con el Griego, raíz de nuestra Cultura Occidental, con un Sócrates, un Platón y un Esopo, que dio paso al Latín, con un Cicerón, un Séneca y un Fedro; igual acaeció con el  Castellano, uno de los hijos del Latín, que nos ha dado un Cervantes, un Lope de Vega, un Quevedo, un Samaniego y un Campoamor.

Del mismo modo en el Español Atlántico encontramos un Pérez Galdós y un Iriarte en Canarias, un Andrés Bello, un Rubén Darío, un Pablo Neruda, un Andrés Eloy Blanco, un Rómulo Gallegos, un García Márquez y un Vargas Llosa, entre otros muchos.

        Conclusión:

Por todos los méritos y uso mayoritario expuestos, creo que ha llegado la hora de aceptar la legitimidad y autenticidad del Castellano Koiné o Español Atlántico, y la  coexistencia de ambas formas, LE y LES, como correctas para el plural, por parte de la Real Academia de la Lengua Española, y así reflejarlo en su Diccionario.

                                        Prof. Domingo Ruiz Guzmán.

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