ORIGEN ETIMOLÓGICO DEL TOPÓNIMO «CANARIA»

Autor: Prof. Domingo Ruiz Guzmán.

                   Etimólogo y Poeta.

Artículo publicado en la Revista » LA OCTAVA ISLA», H.C.V.

 ( Año 2/Nº 3/Octubre 2007).

 

ORIGEN ETIMOLÓGICO DEL TOPÓNIMO “CANARIA”

 

Hasta la publicación de la primera parte de mi libro “Raíces Canarias”, en el año 1999, se había aceptado como un dogma  -a todos los niveles- que el nombre CANARIA procedía de CAN de Canis (= perro) y ARIA (= tierra), o sea, “Tierra de Perros”, según lo dicho por el célebre historiador romano Plinio, del siglo I d.C. La razón de ello ha sido el limitado  conocimiento lingüístico de los cronistas e historiadores, que casi siempre se han reducido al latín, bereber, castellano y algún  otro idioma romance, alemán e inglés.

Hoy referiré, con la mayor brevedad y de la forma más sencilla posible, por tratarse de etimología, mi Teoría que le atribuye un origen distinto, basada en mis investigaciones lingüísticas e históricas, avaladas por hechos que acontecen actualmente en relación con este tema.

Pues bien, según nuestra Teoría, el  nombre CANARIA no procede de CAN de Canis (perro en latín), sino de CAN (Pico en Chino). Al respecto señalaremos que debieron ser los Tartesios de Anatolia (Turquía),  procedentes de la Tartaria –quienes conservaban sus raíces chinas- los primeros navegantes  junto a los fenicios, en arribar al Archipiélago. Ellos debieron introducir las raíces CAN y GUAN, que en chino significa PICO para designar al PICO TEIDE. De haber tenido los historiadores Plinio y Juba conocimiento de esas raíces chinas, seguramente hubieran hecho un análisis etimológico muy distinto.

Las razones que apoyan nuestra teoría son las siguientes:

1.- Así tenemos que los Fenicios bautizaron a la Isla de Tenerife, y por extensión al Archipiélago, como Al-Isut = El Nevado, en alusión al pico nevado de Tenerife en invierno. Isu es una voz persa que significa «nevado», compuesta a su vez de Is, raíz genérica = agua + u = artículo (el).

2.- No tiene una base lógica el hecho de que  nuestros primeros navegantes se hayan fijado en unos perros para bautizar a una Tierra Maravillosa, cuando existía un impactante Teide, que siempre ha fascinado a quienes lo han contemplado por sus grandes cualidades, como sucedió con los romanos, que llamaron Nivaria (Tierra de  Nieve) a Tenerife, en alusión al Pico Nevado contenido en la isla. Prueba de ese encanto, es el hecho que miles de años después de estos primeros visitantes,  acaba de ser declarado “Patrimonio de la Humanidad”.

3.- Cuando los expedicionarios de Jean de Bethencourt llegaron a la isla de Canaria en 1403, (luego bautizada Gran Canaria) , según  nos  citan sus cronistas Bontier y Le Verrier, sólo  hallaron “perros salvajes que parecen lobos, pero son pequeños”,  lo que contradice lo afirmado por Iuba –rey de Mauritania- y Plinio  -célebre historiador romano, pues no existía abundancia de perros, ni éstos eran grandes, por lo contrario, eran pequeños, lo que nos lleva a creer que los expedicionarios para satisfacer las expectativas de Iuba, consiguieron los dos Mastines en su ruta de regreso y se los llevaron diciéndole  que los mismos abundaban en dichas islas.

4.- La razón de mayor peso, en mi opinión, que apoya mi teoría, es de carácter geográfico-etimológico. Se trata de un testigo de excepción, que ha perdurado a través de los milenios para señalarnos, con su presencia y con su nombre, el de su progenitor. Se trata del  Valle de Ucanca, situado a una distancia de “tiro de vómito”, del cráter de la chimenea del volcán, exactamente frente a la  hendidura  de su labio leporino,  por donde se vertió la lava en esa lejana erupción.  Ucanca está   compuesto por la partícula griega U que significa “imagen o producto de algo”, así como Utopía es la imagen ideal de un lugar real llamado Topía. O sea, que Ucanca  debió ser igualmente originado por Canca –de donde procede- que evidentemente es la Chimenea del Volcán que se halla enfrente. CANCA a su vez consta de dos raíces chinas, introducidas por los Tartesios: Can (=Pico) y Ca (=Fuego), por lo que Canca significa “Pico con Fuego, Chimenea o Volcán”, que es el Teide. De tal forma que la raíz Can de Canca, al unirse a la raíz latina Aria  (=tierra), originó la palabra CANARIA,  o sea, Tierra del Pico,  que no es otra cosa que la Isla de Tenerife. El nombre Canaria se habría extendido luego a todo el Archipiélago, connotación ésta que fue usada  en la bula del Papa Clemente VI del 15 de noviembre de 1344, con la que fue  investido Don Luis de la Cerda como “Príncipe de las Siete Islas de Canaria o de la Fortuna”.

                                                        Domingo Ruiz Guzmán.
Etimólogo y Poeta.

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