PERFIDIA

El humano que es mezquino
no siempre sufre ante el mal,
porque su pena no es tal,
si es más grande en el vecino.

Ni le complace el camino
del éxito transitar,
si alguien también a triunfar
llega por él con buen  tino.

Sólo acepta estar mejor,
pues en el dulce sabor
de la superioridad

disfruta la diferencia
donde radica la esencia
de su inferioridad.


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