«LA EMBAUCADORA». (Adivinanza)

Desde que el Mundo es Mundo, siempre ha habido,
la dama salerosa y zalamera,
que invita, con sus artes de hechicera,
a degustar el fruto prohibido.

Su insinuante figura seductora,
del iluso despierta la pasión,
al pasar por su vista o por su mente,
cual símbolo viviente
de pura tentación.

Sabe bien  conquistar a sus amantes,
y rendirlos sumisos a sus pies,
renunciando al honor y la honradez,
cegados por su imagen excitante.

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Ella es la joya
de gran ornato,
que en desatino
quiere lograr,
igual el pobre
que el potentado,
pues simboliza
poder i-real.

Su simpatía
oculta el veneno,
como hay espinas
en el vergel,
con que la rosa
cuida su encanto,
y las abejas
su dulce miel.

De los principios
ella se mofa;
con artimañas
puede cambiar
lo malo en bueno,
lo bueno en malo,
y la mentira
por la verdad.

Quien en sus redes
quede atrapado,
ha mancillado
su dignidad:
de deshonesto
será tildado,
por su ambición
y frivolidad.

Persigue el éxito,
no importa cómo,
su meta es una:
la posición;
quiere alcanzarla,
pues considera
le da fortuna
y figuración;

Aunque al tomarla
por verdadera,
al fin le espera
su perdición,
pues es maldita,
falsa moneda,
sombra embustera,
vana ilusión.

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“La Embaucadora”
tiene por nombre,
al ego ofrece
satisfacción;
también la llaman,
porque a los hombres
al cautivarlos,
los envilece:
“La Corrupción”.

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Autor: Prof. Domingo Ruiz Guzmán.
Investigador, Etimólogo y Poeta.
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