ROMANCE DE LA VIRGEN DE LOS REYES

Patrona de la Isla de El Hierro.

Décimo sexto era el siglo,
Fiesta de la Epifanía,
el año, cuarenta y seis,
y de Los Reyes, el día.

Un bajel que en ruta a Cuba,
una efigie de María
llevaba a bordo, refugio
buscó en playas de La Orchilla.

Por una feroz tormenta,
la nave que allí recala,
descarga para aliviar
el paso, la Imagen Santa.

Unos pastores se prendan
de la Virgen y del Niño,
y la adquieren del Patrón
a cambio de queso e higos.

Se llamaba “Caracol”
la caverna, según dicen,
do la alojaron, que hoy
es “la Cueva de la Virgen”.

Le ofrecieron oraciones,
y rindieron homenajes,
pidiéndole protegerles
de sed y calamidades.

Luego de allí fue llevada
a una Ermita en La Dehesa,
donde se erigió el Santuario
en que el Herreño le reza.

El veinticinco de Abril
del año setenta y siete,
le ofrendan, del mismo siglo,
la primer misa sus fieles.

Celebración bautizada
“La Fiesta de Los Pastores”,
que la estima el Pueblo Herreño,
un Hito en sus Tradiciones.

En mil seiscientos catorce
hubo sequía muy grande:
se murió mucho ganado,
y cundió el miedo del hambre.

Los pastores solicitan
del Párroco de Valverde,
allí un ruego-novenario
a la Virgen ofrecerles.

Pero las Autoridades
se opusieron al traslado,
y por eso, de la Ermita,
ellos la Imagen hurtaron.

El veintisiete de marzo
a Valverde la llevaron,
y cerca, en cuevas de Lemus,
sigilosos la ocultaron.

Y de aquel secreto al Cura,
esa noche le avisaron
que allí una prenda preciosa
de gran valor le dejaron.

Mandó tañer las campanas
a rebato, y los  vecinos,
en procesión la Patrona
condujeron al recinto.

Atravesando el dintel
de la Ermita, grande lluvia
cayó por toda la Isla,
y hubo mucha agua y verdura.

En su Fe, el Pueblo devoto,
con sus plegarias y preces,
El Milagro agradeció
a la Virgen de los Reyes.

Otro tanto acaeció
en fecha enero veintiuno,
siendo del siglo dieciocho
el año cuarenta y uno.

Y cinco días más tarde,
se prometió el Vecindario,
el “Voto de la Bajada”
celebrar “cada cuatro años”.

Comenzó esa tradición
un par de años después,
siendo de mil setecientos,
el año cuarenta y tres.

Con fidelidad, por siglos,
sin ninguna interrupción,
ese Voto, el Pueblo Herreño,
lo cumple con devoción.

Y el veintinueve de abril,
la Virgen, el dos mil cinco,
“La Bajada” la extendió
de la Ermita al “Paraíso”.

Al Caraqueño Oratorio,
aquende el Mar Oceáno,
de Nuestro  Canario Hogar
en Suelo Venezolano.

Donde un Nicho construimos
para la Virgen y el Niño,
y queremos que Ella sepa
que lo hicimos con cariño.

Y junto a las otras Siete
Advocaciones Marianas
escuchará peticiones
de sus fieles, y plegarias.

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Madre Virgen de los Reyes
Santa, Milagrosa y Buena,
protege siempre a tus hijos
en la Amada Venezuela.

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Caracas, H.C.V., 01/V/2005

Autor: Prof. Domingo Ruiz Guzmán.
Investigador, Etimólogo y Poeta.
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